24/11/07

Lenguaje

Sin saber exactamente por qué, al llegar a casa después de un largo día, se me van los ojos al libro de Roland Barthes que más me fascina, Fragmentos de un discurso amoroso. Lo dejé sobre la mesa después de las páginas que le dedicó el sábado pasado ABC y aún no he logrado volverlo a esconder. Es un libro que releo una y otra vez casi como si se tratase de un evangelio. Y según el estado de ánimo en el que me encuentre, me suelo identificar con un pasaje determinado; a veces con ninguno. Esta noche, tras darle alguna vuelta, he caído en la página 82 y me he visto punzado por la sensación que me ha acompañado a lo largo de todo el día. La sensualidad del lenguaje y la pasión de las palabras: "El lenguaje es una piel: yo froto mi lenguaje contra el otro. Es como si tuviera palabras a guisa de dedos, o dedos en la punta de mis palabras. Mi lenguaje tiembla de deseo."

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1 comentario:

paco giménez dijo...

A mí no me vuelvas a dirigir la palabra, so cerdo. Y a mi mujer, menos. Y a tu suegra, ni palabra, por supuesto...