16/7/07

Historias inacabadas

De nuevo, al despertarme, he dejado a medio una historia de amor. Y no he podido evitar preguntarme qué ocurre con todas esas vidas que se cortan de repente en los sueños. Esas que quedan suspendidas para siempre. ¿Dónde van a parar las historias que se cierran? ¿Esperan acaso a ser recuperados en algún lugar del limbo de los sueños? ¿Aguardará mi amada a que regrese con la respuesta a sus preguntas o se habrá desvanecido para siempre? Lo único claro es que los sueños nunca acaban del todo, y que siempre son insufientes. Un drama. Como la vida misma, supongo.

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5 comentarios:

juanitagonzalezdios dijo...

Nada se acaba, nada se comienza, estamos dentro del círculo de la vida, infinito inacabado, pasamos y pasamos por mismo punto miles, millones de veces y nunca sabemos en que punto de la circunferencia empezamos ni donde terminaremos.
Todos alguna vez nos hemos ufanado de la labor terminada o solamente comenzada, pero sabemos que no es cierto, jamás se termina una historia ni en sueños, ni en la vigilia. Las que pintamos canas, sabemos que es pretencioso querer saber donde empezó y donde terminó, tenemos miles de pequeñas historias inacabadas o tal vez nunca comenzadas, sabemos que están como ese punto del circulo girando eternamente sin comienzo y sin fin. Tu pregunta no tiene respuesta.

Antonio Rentero dijo...

Las historias más románticas suceden siempre en los sueños, pq son como las películas, acaban de repente y nunca terminas de conocer las peleas que tuviste después con esa chica preciosa, los hijos respondones que salieron de tu matrimonio con esa dulce muchachita que cambiaba de cara sin que te parases a pedirle explicaciones en tus sueños, nunca tienes una letra de hipoteca que pagar y los besos saben más dulces sólo pq no los das con tus labios de verdad.

Imagina que pudieras elegir vivir para siempre en tus sueños... bueno, en los tuyos no, mahn, que tienes unas ideas mu raras y dan cosica.

Anónimo dijo...

Deberían acabar en un Rastro para que uno pudiera nostálgicamente mercarse una historia de esas inacabadas. Desde que uno se matrimonia todas las historias se acaban porque siempre hay alguien (mujer o en el peor de los casos suegra) que quiere decir la última palabra.

Antonio Rentero dijo...

¿Te digo el truco para ser tú el que SIEMPRE dice la última palabra?

"SÍ, CARIÑO"

sushi de anguila dijo...

¡Genial, Rentero, genial! Y tan real como la vida misma. Mi aportación al blog: "A uno se le tacha más de egoísta cuanto menos se pliega al egoísmo de los demás". Un abrazo, MAHN.