11/7/07

Cansancio

Estoy tan cansado que no puedo dormir. Esta tarde, para desconectar del mundanal ruido, se nos ha ocurrido jugar un partido de fútbol. La semana pasada ya lo hicimos a las cinco de la tarde, con la solana. Hoy la cosa ha sido más humana, a las siete y media. Pero el caso es que en el primer lance del partido me he lesionado, y ahora tengo un puñetero dolor en el muslo que no me deja dormir.

Aunque, bien pensado, no sé si el dolor insomne es el físico. Desde anoche (aunque esto viene de largo) estoy bastante desilusionado con el sistema universitario español. Un sistema que me expele una y otra vez. Comienzo a tener cada vez más claro que mi futuro profesional no se encuentra en la universidad. Es cierto que, socialmente, la universidad es el lugar de legitimación del saber. Pero cada vez más se demuestra que, en realidad, es todo lo contrario. Quizá sea necesario pensar que hay otras vías para el conocimiento y el desarrollo intelectual. Desde luego, la universidad española (y no apunto a ningún caso concreto) no está pensada para eso. No se premia la excelencia, sino que, al contrario. Se castiga, y de qué modo. Aunque eso tiene más que ver con la tradición española de segar la cabeza de quien asoma demasiado.

Podéis comprobar que estoy cabreado. O, más que cabreado, me siento desilusionado, desesperanzado, extenuado. Es la bofetada de lo real, que la estoy recibiendo de lleno en la mejilla. Y la verdad es que no sé si poner la otra mejilla o sacar los puños. Aunque quizá lo mejor sea simplemente retirar la cara y el cuerpo. Dar media vuelta y regresar por donde he venido. Alejarme en cualquier caso. Posiblemente sea lo más sano. Y, quién sabe, a la larga, lo más productivo. Ya veremos. Mientras tanto, espero al menos conciliar el sueño.

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6 comentarios:

Antonio Rentero dijo...

La Universidad, cuanto más lejos, mejor.

Te lo digo yo, que no por nada he apsado como 10 años en ella.

Lo malo es que he terminado trabajando en un despacho a 15 metros de ella :-D pero aquí al menos no hay popes, rastreros, mediocres con sillón vitalicio, alevines de sapientísimo y otras especies.

Todo lo que forma parte de mi cultura, mi saber y mi formación, por suerte o por desgracia, lo he aprendido FUERA de la Universidad, y de hecho incluso para mi trabajo el paso por ese edificio y sus jaularios sólo constituye el trámite para obtener un título. Mi trabajo no me lo enseñan ahí dentro, sino que me toca a mí aprenderlo fuera.

Evidentemente, hablamos de carreras de letras. Esas Humanidades a las que tanto pábulo le dan muchos, me imagino que la cosa difiere en una ingeniería o en Medicina.

¿Y encima pretendes vivir dentro de ese bidé lleno de pirañas?

Querido mahn... yo me centraba en tu best seller. Conviértete en el nuevo Pérez Reverte.

Anónimo dijo...

La verdad es que no sé que decir...hace tiempo que se me agotaron las palabras...
Sólo sé que encontraremos nuestro sitio en algún lugar... espero que cercano, porque siempre quise tener cerquita a amigos tan brillantes por ver si se me pegaba algo!
Ánimo, un besico,
leyre

Tigretón dijo...

Es que las únicas patadas bien dadas a tus espinillas jugando al fútbol son las del número 2 del equipo contrario, el azul y negro, en la Bombonera de los Rectores Stadium, anteriormente en el Agridulce Arena (mucha arena a veces), je, je.

Para esos partidos avisad, hombre (si no son muy de alto nivel, que uno está para pocos trotes).

Nos veremos por la playa, si no nos vemos antes. Un abrazo, ánimo con ese libro, y a mejorarse de esa lesión.

Anónimo dijo...

Hola Miguel Ángel, acabo de leer sobre tí en el blog de Fernando Castro. Mi solidaridad con tu desánimo. Estudiantes del máster de BBAA de la Complutense han sufrido ciertas censuras inexplicables en una publicación, que mejor no comento. Ocurre que cada vez la universidad española es más victima de los ambientes de endogamia y proteccionismo interesado de los cómodos puestos de funcionarios. Después de años desde la licenciatura, se vuelve y se ven viejas caras conocidas de compañeros, que han trepado ansiosas de poseer un hueco en ese sistema estéril y conformista. Supongo que si has sufrido algún tipo de rechazo será porque no has dado brillo a la cátedra adecuada. Comparto contigo ese ideal concepto de lo que sería la universidad, pero me temo que es tan sólo un ideal. Coincidentemente estoy leyendo "L'Université sans condition" de Derrida, donde plantea una universidad que precisamente está sujeta a todo tipo de cuestionamiento, a toda forma de búsqueda deconstructiva, incluso de sí misma, osea todo aquello que puede llevar un algo de "saber" en los campos de las humanidades. Vamos, todo lo contrario de lo que parece ocurrir en este país. Mi atracción hacia este uni-verso uni-versitario sería sólo para pegarle una patada en los mismos cojones, si puede ser desde dentro mejor, a modo de cáncer, por si acaso despertara, o porque me atrae lo subversivo. Pues la endogamia ya sabemos que en nuestra especie sólo genera individuos tarados. Sin conocerte, simplemente me solidarizo con quien es rebotado de esta universidad. El mundo no se acaba ahí, y espero que encuentres las vías adecuadas de compartir tus conocimientos. Suerte y un saludo.

mahn dijo...

Gracias mil a todos por vuestro apoyo. La verdad es que hoy ya veo las cosas de otra manera. Las cosas dan muchas vueltas. No hay mal que por bien no venga. Una puerta se cierra y cien se abren. Nada hay como la sabiduría popular. Además, otras cosas hay peores. Y mucho.

Anónimo dijo...

Miguel Angel, me sumo a la indignación general. Que eres un hombre de peso teórico y físico ya lo sabía. Lo que desconocía era tu valentía y valor...ese partidillo a las cinco de la tarde es una osadía gloriosa que da la medida de tu valía.
Podrán acabar con tu carrera académica o cabrearte con tejemanejes. Podrán macharte el menisco o los ligamentos todos...da igual: Serás un crack y un maestro y si se tercia catedrático mientras abandonando siestas y libros seas de los que de vez en cuando se lanza al regate y la lucha tras el balón sin importar si hay que morder el polvo del suelo porque te levantarás aunque crujan las huesas.
Ánimo y ve pensando ya dejar el banquillo.
Cuidate.