25/6/07

Visitantes

A veces, por la noche, vienen a visitarme pequeños engendros malignos que se posan sobre mi cabeza. Son invisibles para los demás, pero yo puedo verlos con claridad. No tienen piel y huelen a podrido. Algunos me hacen matar. Otros, como el que ahora me muerde mi nuca, se contentan con obligarme a escribir sobre su existencia.

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2 comentarios:

Ángel dijo...

¿Para cuándo un relato vitalista y positivo como aquellos que solías escribir en tu senectud, tales como "Don José y sus volúmenes" o "En fantasmilla de Lavapiés"?

juanitagonzalezdios dijo...

Hasta las más simples tenemos nuestras visiones, que nos obligan hacer” cosas” en sueños, las noches son mi martirio por el incesante agobio de mis monstruos, al principio de mi matrimonio le preguntaba a mi pareja ¿vistes al tercero de la cama? , el siempre me miraba con ojos espantados y negaba. Han pasado los años y mis visiones son solo mías, ya no deseo compartirlas con nadie. Era mi secreto.