19/6/07

Ancestros

En aquella tribu, nadie moría antes de los cien años. El antropólogo preguntó quién era el más viejo del poblado. Y todos, sin dudarlo, señalaron a un niño de orejas puntiagudas que correteaba entre las cabañas. Siempre ha estado ahí, dijo uno de los ancianos, antes incluso de que nacieran nuestros abuelos. No queremos que se vaya.

El antropólogo miró a su alrededor, pero no consiguió ver nada. Al menos, hasta que se hizo de noche.

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3 comentarios:

juanitagonzalezdios dijo...

A nadie se le ocurre mandar un antropólogo albino que no veía nada más que de noche, tampoco sabia el, pobre hombre lo “cachondos” que son en mi pueblo que hasta se ríen de la vida y de la muerte.
Cuando me preguntó, le respondí que no sabía mi edad, para darle un dato le dije que ya leía cada semana los fascículos de Pérez Galdos de sus Episodios Nacionales, se lo tragó.

Ginger dijo...

Esta entrada, querido Mahn, sí que ha conseguido ponerme los pelos de punta, y provocarme algún que otro escalofrío.

Antonio Rentero dijo...

Tienes que hacer una recopilación de estas microficciones bajo el título "Cuentos que dan cosica".