3/2/07

Episodios clínicos

Leo con voracidad Travesía nocturna, el diario de Clement Rosset sobre un periodo oscuro de su vida en el que un trastorno del sueño lo hace despertar cada día más cansado que antes de acostarse. Relata el pensador francés toda una serie de sueños no reparadores que lo hacen sumirse poco a poco en un profundo estado de depresión. Comparo sus sueños con los míos, y encuentro algunas concomitancias. Sobre todo con los sueños que tengo en el hospital cuando me quedo por las noches. Imágenes inconexas y fugaces que no llegan a representar ninguna historia. Yo los llamo “sueños de superficie”, porque realmente no llego a estar dormido del todo. El estado de semi-vigilia hace que nunca pueda descansar, con lo que, al final de la noche, estoy mucho más cansado que al principio. Y el cansancio se acumula.

Pero la noche pasada, a eso de las cuatro, he dado una cabezada de media hora, y he tenido, por primera vez en mis estancias nocturnas, un sueño con historia. Un sueño de profundidad. Llevaban a mi madre a un hospital de Bilbao que luego resultaba ser un crucero médico, que llegaba Murcia después de haber pasado por Venecia. Un auténtico disparate. Pero me ha llamado la atención, por la intensidad y veracidad de las imágenes, el momento en que he visto a mi hermano vestido de carnaval en los canales junto a un gondolero, y a mi mujer recriminándome porque no la había acompañado a una tienda de material de esgrima en la que vendían unos pantalones de talla XXL. Luego había una especie de karaoke dj en una montaña, en un acto parecido a la secuencia de las bienaventuranzas de Jesús de Nazareth de Franco Zefirelli. Y todo para llegar al final a Murcia por el río Segura hasta la puerta del hospital real. Luego me he despertado. He mirado a mi alrededor. He visto a mi madre en proceso de recuperación, y a la señora búlgara, cuyos lamentos sin duda han aparecido en el sueño, intentando llegar hacia el gotero para ir al aseo. Mientras, en la calle, llovía. He pensado un poco. Y la verdad es que, con distancia, mirado al sesgo, no sé qué me parece más sorprendente, si el sueño o la realidad.


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1 comentario:

Dadan Narval dijo...

Ahora me enfado. No es de recibo que hayas venido en sueños a Bilbao y no me hayas llamado...