3/2/07

Despertar

Se despertó en medio de ningún lugar. No había nadie. Ni rastro de persona o animal. No había árboles, ni ríos, ni siquiera la arena de un desierto. Nada se veía. Nada se podía escuchar. Ni claro ni oscuro, ni alto ni bajo, ni estrecho ni ancho. Era sin duda ese ningún lugar inhabitable que tantas veces lo había atormentado en sus pesadillas. Sin embargo, en ese momento, al abrir los ojos, al verse rodeado por aquella masa informe, se sintió reconfortado. Y nunca más quiso volver de allí.


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