Silogismos de la UCI
Esta relectura me ha hecho recuperar una serie de microficciones y poemas que escribí durante la muerte de mi padre y que titulé "Silogismos de la UCI" y que ahora he subtitulado "El regusto amargo que precede al vómito". El argumento era el de siempre: qué coño puede hacer la literatura frente al sufrimiento. Aquí dejo un ejemplo.
En la espera muerta de la muerte, quiere escribir y distanciarse de todo. Para dar cuenta del dolor de una noche aciaga, intenta imaginar los versos más tristes, las estrofas más amargas. Sin embargo, al abrir el cuaderno negro de páginas rugosas, al disponerse a plasmar para siempre la desolación de una certidumbre imposible de evitar, al querer dejar constancia de la fugacidad de la existencia... una leve tortícolis le impide la melancolía.
Allí se da cuenta de la inutilidad de la poesía. Y entonces la tela rasgada de los sillones, la mujer de ojos caídos marcando el número de la funeraria, el insoportable olor a sudor del abuelo que ha perdido a su familia en un accidente de tráfico… escriben el más espantoso de los poemas, el de la realidad de un embarcadero que lleva directamente al infierno.
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