5/1/07

Damnificados y preguntas sin respuesta

Leo con enorme curiosidad en el periódico que el Gobierno va a conceder la nacionalidad española a los familiares directos (ascendientes y descendendientes) de los ecuatorianos asesinados por ETA en el atentado de Barajas. Aunque, claro está, esta medida no los devolverá a la vida, al menos sí que podrá paliar algo el desamparo ecónomico de las famila que los ecuatorianos sustentaban con su trabajo en España. Por otro lado, algunas instituciones ya han encontrado trabajo a los hermanos de las víctimas, para que sigan manteniendo a sus familias.

Esta excepción a las leyes de extranjería que, por un lado, muestran la aparente "bondad" de un sistema que restituye el sufrimiento "directo" o "evidente", por otro lado es un hecho de gran desazón, puesto que se reconoce de modo implícito la incoherencia de un modelo de pensamiento en torno a la frontera. Con todo el respeto para ellos y las familas (todo lo que se les dé es poco), la pregunta que me hago, y sé que es llevar las cosas al extremo, es la siguiente: ¿cuál es el grado de sufrimiento para que entre en juego la excepción? ¿No estamos, por utilizar la terminología de Agamben, en un continuo Estado de Excepción? ¿No sufren cada día otros muchos las penurias de un sistema que es incapaz de seguir sosteniéndose? Sólo son preguntas sin respuesta.

¿Qué hacer? ¿Cómo obrar? Yo no lo tengo nada claro. No podría responder. Sólo sé que hoy me asalta de nuevo el complejo de culpabilidad. ¿Qué se espera de un mundo en el que la concesión de una nacionalidad puede ser restituyente del dolor? Ciertamente, más allá de partidismos y convicciones políticas, hoy es necesario preguntarse por la dignidad de un mundo en el que como premio a la muerte se ofrece la esclavitud.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Como diría la canción "Sólo le pido a Dios que la gente no sea indiferente". Cada vez nuestra sensibilidad se inmuniza mas de las desgracias ajenas.
El dolor y la compasión del prójimo nos lleva a la justicia y a la lucha.
Me ha gustado la idea de que la muerte se intenta compensar con la esclavitud.
En la sociedad del consumismo, el inmigrante pasa de una vida llena de faltas a la anulidad de su persona, desubicado de su lugar, de su lengua , de su comunidad afectiva y tan solo pendiente de los movimientos mecánicos de un trabajo interminable para llegar a un no se qué.

taun dijo...

Simplemente, increible.
Hoy, dia de reyes acaban de hacerle un regalo a esas personas simplemente cojonudo, pocas veces he visto poner en practica la frase: "hacer leña del arbol caido". Pero nuestro gobierno ha hecho leña, la ha vendido a precio de top-manta y la ha quemado. Se da por supuesto que esas personas ya vivian de la teta de España,la grande y poderosa, con los 2 euros mensuales que sus familiares- que en paz descansen- cobraban de una empresa inmobiliaria sin escrupulos que al verse sin un numero de inmigrantes suficientes para seguir con su especulacion y corrupcion urbana han manipulado el gobierno, para completar la plantilla de una obra, en lo que se considera un acto benevolo y caritativo influido por el espiritu navideño y buen "talante" de nuestro presi.

Tal vez me haya pasado, pero tenia que soltarlo.

Ángel dijo...

Yo lo veo como un buen lavado de cara y, si acaso, de conciencia.

Esto no es un estado de excepción, esto va camino de convertirse en la excepción al Estado.

Y perdón por la demagogia.

Garbo dijo...

Tus preguntas sin respuesta me conmueven, yo,que vengo de una família en movimiento, en cambio y desarraigo, quizá comprendo mejor que nadie la rabia que se desprende de tus preguntas, el inmigrante como decía kafka solo es, ante todo, un extraño. No puedo imaginar como alguien se atreva a ofrecer un papel por una muerte, a ofrecer una firma por un ser querido. Se atreve el político, porque el inmigrante carece de voz.