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Maletas para un año

Llevas unos días queriendo escribir esto. No sabes cómo hacerlo. O mejor, no tienes tiempo para hacerlo. En unas horas saldrás para Ithaca. Un curso académico. De agosto a junio. Un año casi. Aún no eres consciente de lo que significa. Un cambio radical. Dejas Murcia, dejas a la familia, dejas a los amigos, dejas tantas y tantas cosas... Pero es un año. No es tanto. Apenas nada. O demasiado, según se mire. Un año a veces vale por una vida entera. Y en ocasiones incluso por mil. Estás nervioso y, al mismo tiempo, ilusionado. Se abre una nueva etapa. La universidad de Cornell. La Society for the Humanities. Una beca para investigar sobre los usos del tiempo en el arte contemporáneo. Un contexto inmejorable para estudiar, leer y escribir. Y escapar así de todos los compromisos que has ido adquiriendo. La mejor excusa para decir que no a lo que no quieres hacer. Lo que llevas buscando desde hace años: tiempo para poder trabajar en lo que más te gusta. Pero también responsabilidad. Mucha....

Lecturas mútilples

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Estas semanas apenas he tenido tiempo de terminar un libro. Me he sumergido en la lectura de Anatomía de la memoria , de Eduardo Ruiz Sosa , una novela espléndida –de la que escribiré con detenimiento más adelante– que voy degustando poco a poco y que estoy alternando con otras lecturas para no perder comba. Mi mesita de noche está abarrotada de libros por leer. Parece ya una especie de torre de Babel en equilibrio inestable. A veces la miro y temo que algunos libros caigan sobre mí mientras duermo y me golpeen la cabeza. Así que muchas veces suelo combinar lecturas e ir avanzando en varios textos a la vez. Esto, por supuesto, tiene ventajas e inconvenientes. La ventaja principal es que parece que ninguno está esperando eternamente y tienes la sensación de no estar perdiéndote nada. El peligro es que a veces acabas mezclando historias y personajes y necesitas un tiempo de adecuación cada vez que recomienzas la lectura. Otro peligro de este leer múltiple es que como un libro no t...

Michel Houellebecq, novelista

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[Publicado en La Opinión, 11/07/15] Hay escritores que saben tomar el pulso de una época. Autores cuya literatura es capaz de dar forma a la conciencia de un momento de la historia. Michel Houellebecq es, sin duda, uno de ellos. Y su literatura tiene la extraña facultad de radiografiar el presente y captarlo en todos sus detalles; los que están a la vista y, sobre todo, los que laten debajo de aquellas cosas que vemos. Su última novela, Sumisión , es un buen ejemplo de esto. En ella nos encontramos con nuestro presente, pero también con un futuro posible, con nuestros miedos, nuestros deseos, nuestras frustraciones, nuestras esperanzas…, nuestro inconsciente, el inconsciente de la Europa contemporánea.   Sumisión es un texto profético. Una especie de ciencia ficción posible. Un futuro por llegar que, sin embargo, contiene mucho del presente. Cuando uno lee este libro, siente un constante desasosiego respecto a su temporalidad. Ese futuro en el que occidente es gobernado...

Literatura e incertidumbre

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[Publicado en La Opinión, 27 de junio de 2015] A veces no es necesario entender un libro para disfrutar de él. Y cuando digo “no entender” no me refiero a “no saber de qué va”, sino a no poder situar perfectamente la acción, la narración, el espacio, la temporalidad…, a no poder hacerse una imagen perfecta, clara y delimitada de lo que está sucediendo en todo momento. Eso es lo que ocurre –al menos lo que a mí me ha ocurrido– en la lectura de Distancia de rescate , la novela de la escritora argentina Samanta Schweblin (Buenos Aires, 1978), que nos sumerge en una nebulosa en la que los límites de la realidad de difuminan y todo se vuelve confuso e indeterminado: una madre temerosa y obsesionada por mantener la “distancia de rescate”, un miedo constante a perder a quien se ama, un paisaje que en lugar de salvar nos condena, un niño envenenado que ya nunca vuelve a ser el mismo, un alma transmigrada, un cuerpo vacío… y un momento en el que todo sucede, el punto en el que “nacen los...

Lugares oscuros

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[Publicado en La Opinión, 13/06/15] En La literatura y el mal observaba Georges Bataille que una de las funciones de la escritura es mostrar nuestro lado oscuro y constituirse como espacio de entrada y salida a ese lugar de sombra que no podemos controlar, el lugar en el que los miedos y los deseos nos poseen y se pone en riesgo la estabilidad del individuo. Toda la obra de Bataille, en realidad, fue una búsqueda de esos abismos que nos desestructuran y rompen la ilusión de identidades perfectas y seguras sobre las que se funda nuestra civilización. La escritura de Luisgé Martín, desde sus inicios, se ha adentrado de lleno en esos espacios lóbregos de la subjetividad, bordeando sus límites más peligrosos y situándose en un terreno incómodo, difícil y tremendamente arriesgado. Un terreno que convierte su literatura en una batalla contra lo establecido, en una lucha sin cuartel por mostrar la manera en la que arden y explotan los deseos oscuros que nos queman por dentro. Su...

Invasión

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[Publicado en La Opinión de Murcia, 6/6/15] Después del éxito de Fin , David Monteagudo  (Viveiro, Lugo, 1961) regresa a la novela con un libro que deja claro que estamos ante un narrador sólido y con una capacidad magistral para crear historias, personajes y situaciones que desestabilizan la realidad y que se sitúan en ese lugar complejo que aúna la novela de género y la literatura con mayúsculas. En Invasión  (Candaya, 2015) nos encontramos con la historia de un personaje anodino, García, un oficinista cualquiera, que un día comienza a ver cómo la ciudad, poco a poco, se va llenando de gigantes. Sólo él los percibe; nadie más. El propio personaje cree que son alucinaciones, pero con el tiempo las visiones comienzan a adueñarse de la realidad y son muchas las pistas que nos conducen a pensar que aquello que creemos una ilusión quizá pueda ser una realidad, como por ejemplo los tubos de plástico que pueblan las fachadas de los edificios y que muestran que la ciudad entera...