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Vírgenes suicidas

Acabo de ver Las vírgenes suicidas , la famosa película de Sofia Coppola de la que tanto había oído hablar. Hacía tiempo que una hora y media no se me hacía tan larga. Aburrida a más no poder. Para suicidarse. Y los guiños metaficcionales le quedan como a un cura dos pistolas. No he leído la novela de Eugenides, pero todo apunta a que tampoco me va a gustar demasiado. Lo de la hija del gran Coppola creo que es más pose que otra cosa. Lost in translation me pareció correcta, pero se ha sobredimensionado. Y en Mariantonieta no me pilla.

Timbre

Aunque sabe que ya no hay nadie para abrirle, a veces, al llegar a casa, no puede evitar tocar a la puerta. Después de llamar, espera unos segundos, esboza una sonrisa y mete la llave en la cerradura. Hoy parece que las cosas han ido mucho peor de lo que esperaba. Quizá por eso lleva varias horas paralizado frente a la puerta. Y no se atreve a tocar el timbre. ---

Días de finales

Estos son días de finales. Todo parece ir acabándose. He visto el telediario para saber que el mundo sigue a la deriva. De nuevo he tenido la sensación de que las noticias ya no nos informan de nada, sólo constatan que todo sigue yendo mal. Uno las ve no para informarse, sino para cerciorarse de que sigue vivo. Y de que otros mueren. Con la que está cayendo, yo llevo unos días, sin embargo, instalado en la banalidad. Y también vivo días de finales. Pero en otro sentido: - Anoche acabé de ver la última temporada de Perdidos. Una locura. Hacía tiempo que no disfrutaba tanto con una serie de televisión, ni siquiera con Prison Break (que llega en septiembre). Cada vez estoy más convencido de que el futuro de la ficción se encuentra en las series. Es el único lugar en el que se puede desarrollar un argumento y una narración de modo completo y profundo. El cine agoniza, larga vida a las series. - Ahora mismo he finalizado La sombra del viento , de Carlos Ruíz Zafón . Al final se arregla ...

Fútbol

Ha comenzado, por fin, la liga. Estoy como nunca expectante e ilusionado. Y no es para menos. Ayer mi Murcia derrotó al Zaragoza. Con buen juego y muy buenas sensaciones. Durante el partido, se me saltaron las lágrimas en más de una ocasión. Los goles, el juego, el campo casi lleno... La verdad es que hay emociones que difícilmente se pueden conseguir en otro lugar. Sé que esto puede resultar duro de escuchar, pero lo que ayer sentí viendo el fútbol no lo he sentido jamás frente a una obra de arte, ni viendo una película, ni siquiera leyendo un buen libro. La catarsis y el sentido de comunidad tienen lugar en el estadio superan con mucho a otras sensaciones que me provoca la 'alta cultura'. Desde luego, no son incompatibles. Y es posible deleitarse leyendo a Maurice Blanchot y luego explotar de júbilo (o sufrir, que es lo más normal) viendo a tu equipo. De hecho, no es la primera vez que me llevo al campo lecturas 'de contraste'. Otra cosa ya es volver del estadio. A...

Eventos

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Ayer fue un día de eventos. De lluvias y eventos. A la una y media, tuvimos el privilegio de lanzar el hueso de oliva en el huesódromo mayor de Cieza. Toda una experiencia. Yo no pude superar mi mejor marca (14'48m) y me tuve que contentar con unos rácanos 10'03. No llega a estar mal del todo, teniendo en cuenta que el campeón del mundo no pudo ayer pasar de esta marca. Las condiciones climatológicas adversas hicieron difícil el lanzamiento. A womahn no le fue mucho mejor, y tampoco superó los diez. Eso sí, su lanzamiento fue más mediático. Hemos podido verla lanzar el hueso en el informativo de Antena 3 y en La verdad. Aquí os dejo su silueta silfídica elevándose para impulsar el hueso.

Configuración

Poco a poco me acostumbro al mundo mac . Puede parecer una tontería, pero se experimenta una transformación casi vital. Hasta ahora no me había dado cuenta de hasta qué punto nuestra mente está configurada como una computadora: acostumbrada a rutas y comandos preprogramados que se hacen parecer naturales. Quizá la única diferencia es que nuestra mente no puede ser formateada del todo. Por mucho que uno intente alejarse de los miles de años de preprogramación ideológica y religiosa de la especie, siempre quedan programas de memoria residente. Archivos ocultos que estructuran nuestro pensamiento. De esos no podemos escapar. Al menos de momento. Mientras tanto, nos quedan otras cosas. Aunque quería dejarlo todo estos días, todavía sigo enfrascado con Heidegger y la cuestión de la técnica. No me ha dado tiempo a comenzar a leer bazofia. Pero estoy terminando 'La sombra del viento', que para el caso me sirve. De todos modos, necesito un pequeño escape. Así que ahora mismo salgo...

La nueva era

Primera entrada desde el Mac. Amanece una nueva Era. O eso es lo que pensaba. La cosa es más complicada de lo que cuentan. No es tan fácil la adaptación. La mente está configurada casi al modo de un ordenador y le cuesta cambiar sus protocolos. Windows era como mi casa. Y el Word como mis pies y mis manos. Había conseguido la ilusión de llegar a dominar a la máquina. Ahora, sin embargo, la máquina me sobrepasa. Necesita ser domada. Espero que no me haya cogido demasiado mayor. ---