22/3/15

En el instante del peligro

[Publicado en La Opinión, 21/03/15]

La semana pasada hablábamos aquí de la editorial Candaya y de lo difícil y heroico que es montar una editorial en los tiempos que corren. Otra de esas iniciativas locas es Micromegas, el pequeño sello creado en Murcia por Javier Castro y Marisol Salanova, que, centrado en el ensayo sobre arte, ha logrado, también en muy poco tiempo, una gran visibilidad en el contexto español.

El último título de su colección, el sexto, es En el instante del peligro: postales y souvenirs del viaje hiper-estético contemporáneo, un texto de Fernando Castro Flórez que vuelve sobre las obsesiones de este profesor y crítico de arte, autor ya de una extensa obra en la que destacan libros como El texto íntimo: Kafka, Rilke, Pessoa o más recientemente Mierda y catástrofe. Con una escritura fragmentaria y plagada de citas –uno puede leer sus textos por arriba y por debajo–, Fernando Castro se interesa una vez más por las mutaciones de la cultura contemporánea y por las contradicciones de la modernidad avanzada. Y de nuevo, para analizar esos problemas, despliega una arquitectura teórica desbordante. Un corpus que emerge del cruce de la Filosofía, la Sociología, la Antropología, la Estética, el Psicoanálisis y la Historia del Arte y que realmente podríamos ponerlo en el ámbito de lo que en el contexto anglosajón se han llamado “estudios culturales”. Porque eso es en última instancia lo que presenta Castro en sus libros –y que de nuevo vemos aquí–:  un estudio de la cultura contemporánea, donde la imagen y el arte tienen un protagonismo especial, pero se encuentran rodeadas de otras manifestaciones fundamentales.



El diagnóstico que presenta Fernando Castro, y que coincide con algunos desarrollos de la teoría posmoderna (Baudrillard o Virilio), pasa por la idea de que la gran catástrofe está a punto de suceder. La sociedad va rumbo a peor y sólo hace poner la tele o mirar a nuestro alrededor para ser conscientes de eso. El lodazal del reality show, las formas del capitalismo avanzado contemporáneo, la industria del entretenimiento… han producido una banalización sin precedentes de la cultura y una extensión de la tontería que ha impregnado prácticamente todos los rincones de nuestra sociedad. Partiendo de ahí, Castro examina algunas de las connivencias de cierto arte contemporáneo con la industria cultural y con el turismo integrado –especialmente en una crítica mordaz al bienalismo y a ese arte aparentemente comprometido que en el fondo cae en el falso sociologismo y la pataleta mainstream–. Pero su texto no es sólo una denuncia de esas connivencias del arte con el sistema, también es una exploración de algunas estrategias certeras de resistencia, de la obra de algunos artistas, de algunos pensadores, que sí nos hacen ver lo que sucede a nuestro alrededor. Frente a los agoreros del “todo tiempo pasado fue mejor”, Castro propone que aún es posible el pensamiento y el arte, que aún hay espacio para la esperanza. Pero ese espacio sólo se abre si uno es consciente de que estamos “en el instante del peligro”. Esta fórmula, que proviene de la tesis VI de la filosofía de la historia de Walter Benjamin, recorre prácticamente todo el libro: debemos estar alerta; el pensador, el artista, el escritor… debe tener los ojos bien abiertos, jugárselo todo, como si estuviera ante un instante de peligro, como si le fuera la vida en ello. Todo o nada.


2 comentarios:

Paco Castillo dijo...

La verdad es que si uno echa mano de la bibliografía, la cultura, en todas sus manifestaciones, lleva al borde de la catástrofe, con evidencias claras, desde los tiempos de la primera Revolución Industrial europea, a partir del siglo XVIII. Parece que la cultura ha aprendido a convivir con la constante amenaza que se cierne sobre ella y va campeando el temporal como puede, tambaleándose pero sin derrumbarse. Su estado de “enfermo crítico” ya lo señalaba U. Eco en su libro, “Apocalípticos e Integrados”, allá por 1968 y el historiador británico J. H. Plumb en “Crisis en las Humanidades” de 1973. Sí que me atrevo a señalar que el nivel cultural, el de ahora, en nuestro país deja mucho que desear, empezando por nuestra clase política, en especial los que nos gobiernan. Interesante blog así como el autor que nos reseñas, Fernando Castro Flórez. Un saludo Miguel Ángel.

Anónimo dijo...

Hola Miguel Angel, m ha recomendado un amigo tu blog y que razón tenía en que m podía interesar y añado yo llenar, enriquecer, descubrir... Muchas gracias. Francisco. Un saludo.