Retomo el blog con las mejores lecturas del año que acaba. Es siempre muy difícil y, claro, depende mucho de lo que ha leído uno. No he llevado la cuenta, pero más de 100 títulos han caído seguro. Y ha habido de todo. Mucho abandono, muchos ni fu ni fa. Muchos "demasiado ruido para esto". Todo eso me lo salto. Y me quedo con los libros que realmente me han marcado y he tenido días en mi cabeza. Libros importantes para mí, que no tienen que serlo para los demás. 1. Olga Tokarczuk, Refugio , Museo del Prado. Es un relato largo. Pero me vale como libro. Como uno de los mejores de este año. Un cuento sobre un futuro terrible y una esperanza a través del arte. De los cuatro volúmenes que lleva esta iniciativa del Museo del Prado ( Escribir el Prado ), es, sin duda, el mejor. Mejor que Coetzee, que Aridjis, y mucho mejor que el de John Banville (el más flojito). Refugio me ha parecido una obra de arte. Una novelita en off que parece una hermana pequeña de Las tempestálidas , de Go...
Primero del mes Nefando del calendario Rajoyano. Pero concrete Vd. los términos de su opinión.
ResponderEliminarPues la verdad es cualquier cosa que dijera se iba a quedar corta. Nos cargamos la cultura que estaba bajo mínimos con el IVA del 21%. Con la subida general, pues ya ve usted. Pero lo que me pone realmente triste es que ciertos derechos que hacían de este un país no tan malo del todo, como sobre todo la atención sanitaria a las personas (por encima de su nacionalidad y documentos), se vayan al traste. Detrás de esto último hay, creo yo, mucho más de ideología que de economía. No creo, sinceramente, que se vaya a salir de la crisis así.
ResponderEliminarYo tengo fe en que de la crisis no se va a salir así, ni posiblemente de otra manera. Pero voy a lo de la atención sanitaria, y ahí me aprece el dilema: o el gobierno intenta colar un concepto nazistoide (por la mezcla aviesa de biología y política), o de alguna manera se echan atrás, y lo que dicen en la ley lo incumplen de hecho y lo consienten (lo cual será una hipocresía muy católica, que no es que esté mal pero tampoco sé a dónde lleva). Lo que sí me parece una barbaridad es aparentar (no puede ser otra cosa) vía legal que los enfermos infecciosos (VIH, hepatitis, etc.) o los esquizofrénicos busquen los medios de pagar su atención sanitaria. Lo dicho: o que el inmigrante se muera, si se tiene que morir porque no salen las cuentas, o incumplimos la ley y atendemos más o menos vergonzantemente. A mí todo esto me parece demencial, pero no soy demócrata cristiano ni católico practicante. Porque éstos, si votan al partido y tienen conciencia, deben tenerla bastante revuelta.
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