20/7/12

Nos hemos hecho pobres

"Nos hemos hecho pobres. Hemos ido entregando una porción tras otra de la herencia de la humanidad, con frecuencia teniendo que dejarla en la casa de empeño por cien veces menos de su valor para que nos adelanten la pequeña moneda de lo «actual». La crisis económica está a las puertas y tras ella, como una sombra, la guerra inminente. Aguantar es hoy cosa de los pocos poderosos que, Dios lo sabe, son menos humanos que muchos; en el mayor de los casos son más bárbaros, pero no de la manera buena. Los demás en cambio tienen que arreglárselas partiendo de cero y con muy poco. Lo hacen a una con los hombres que desde el fondo consideran lo nuevo como cosa suya y lo fundamentan en atisbos y renuncia. En sus edificaciones, en sus imágenes y en sus historias la humanidad se prepara a sobrevivir, si es preciso, a la cultura. Y lo que resulta primordial, lo hace riéndose. Tal vez esta risa suene a algo bárbaro. Bien está. Que cada uno ceda a ratos un poco de humanidad a esa masa, que un día se la devolverá con intereses, incluso con interés compuesto."

-Walter Benjamin, "Experiencia y pobreza", 1933

2 comentarios:

Leandro Llamas dijo...

Lo más grande es que, ochenta años después, hemos sobrevivido. Parece, incluso, que aún nos quedan cosas para empeñar. Sigamos riendo

Anónimo dijo...

Calurosas tardes, no por ello peor que muchos. Accedí por primera vez a este blog en febrero, de forma casual, cuando buscaba información sobre The artist. Como siempre no obtuve ninguna aclaración en los foros de discusión/opinión. Me llamó la atención este "ciberlugar" y, desde entonces curioseo de vez en cuando lo que aquí se cuenta. Ahora leo este fragmento de alguien que no conocía (he de confesar que, desgraciadamente, el tiempo y esfuerzo que me hubiese gustado dedicar a leer, lo tuve que emplear en superar mi condición de mujer entre otros cuatro hermanos en unos años 70, con una familia de fuertes convicciones político/religiosas, que es lo mismo, en los que el futuro ideal para mí era el casamiento y ocultar mi cayada e incómoda dislexia)
Supongo que no ha sido casualidad como todo lo que ocurre en la vida. Hace tiempo que dejé de preguntarme el porqué de las cosas y paso al paraqué directamente. Este mismo párrafo y me refiero a el párrafo en sí, no a los materiales ni a las mismas palabras, lo oí las navidades del 2010 a las 7 de la mañana directamente del barrendero de los jardines del Malecón. Entonces no tuve problema en comprender de lo que se estaba hablando, y lo sorprendente fue quién lo allí se estaba diciendo y quién era el emisor.

Ahora vuelvo a la misma idea, que por cierto suena a música celestial por la forma y, aunque ya lo sorprendente deja de ser quién lo dice, cae delante de mí como un regalo de nuevo.

Son las pequeñas cosas que te dejan sin respiración y que afortunadamente te hacen pensar que aún queda un lugar para la sensatez y la cordura, aunque hay que estar demasiado atentos para que no se nos escapen esos lugares. En definitiva todos somos un poco disléxicos, mutilados, minusválidos, aunque esto no sea la disculpa de nuestra impotencia.
Un saludo y gracias por el regalo.