22/2/12

Duelo al blog

Lo sé, tengo el blog abandonado. Menos mal que a estas cosas no se les pega el polvo, que si no tendría telarañas en las esquinas y óxido en las pestañas. Ya lo he dicho en más de una ocasión, Facebook y Twitter lo están matando. Y es una pena tremenda, sobre todo porque, al final, Facebook y Twitter son puro presente sin memoria –por mucho que ahora Facebook introduzca la "Biografía", que pretende hacer algo de memoria con lo más efímero.

Escribo esto sobre todo porque el artículo que Enrique Vila-Matas escribía hace dos días en El País me ha hecho pensar mucho. Tiene toda la razón. Hubo un tiempo en el que los blogs estaban de moda, y tener un blog era un signo de diferencia, casi de modernidad, un espacio privado/público donde poder decir y comunicar con total libertad. En ese momento, al principio, los blogueros eran gente rara. Y daba gusto escribir aquí porque, como digo, constituía una diferencia. Después, el blog se generalizó y todo el mundo comenzó a tener espacios personales. Dejó de ser ese signo de distinción virtual para convertirse casi en la norma. En esos momentos, uno tenía que mantener un nivel de contenidos interesante y constante para que en medio del ruido de fondo de millones de blogs, lo que se escribía pudiera ser leído, o al menos atendido. Y hoy vivimos otro tiempo, el tiempo en el que los blogs han comenzado a desaparecer debido al microblogging, el tiempo en el que, como sostiene Vila-Matas, sólo unos cuantos valientes resisten renovando constantemente contenidos, escribiendo sin parar, en una muestra de generosidad para los lectores y de compromiso con la tarea que comenzaron hace mucho tiempo. Otros, sin embargo, como el caso de este No(ha)lugar, nos nutrimos de intervenciones en periódicos, alguna crítica que otra, alguna reflexión on-line... pero hemos dejado para Facebook o Twitter las cosas que antes transitaban por aquí: pensamientos sueltos, ocurrencias, ideas, citas, pequeñas cosas que ahora realmente han desaparecido.

Los blogs, de este modo, han ido alejándose de lo mínimo, lo infraleve, lo sutil, para hacerse mucho más parecidos al texto impreso, para convertirse casi en un repositorio de lo que, en otro momento, habría estado en periódicos, libros (los que pudieran publicarlos, claro está). Lo extraño de todo, y lo que más pena da, es que esas cosas mínimas que ahora van a Facebook acaban perdiéndose del todo. Como he dicho, es puro presente, contingencia y efimeralidad absoluta. Escapa a los buscadores, se queda en el limbo, en una especie de vacío irrecuperable. Es casi literalmente como decir palabras al viento, como susurrar al oído ideas.

Al final, creo que tanto Facebook como Twitter tienen que ver más con el decir que con la escritura. Mientras que el blog sigue siendo la transposición democratizada de la pasión escritural, el microblogging es, en cambio, la fijación virtual del chat y el comentario. Más un susurro que un texto. Allí uno habla en lugar de escribir –aunque sea un texto el que da el habla–. Y no es de extrañar que haya sido un escritor como Vila-Matas, comprometido con la literatura, fascinado más por el escribir que por el decir, el que haya iniciado ese duelo por la escritura en Internet. Un duelo al blog en el que los valientes, como dice el escritor catalán, llevan siempre las botas puestas. Otros, sin embargo, nos hemos descalzado a nuestro pesar.

5 comentarios:

Lorenzo Sandoval dijo...

Cuanta razón tienes...de hecho, los que seguimos sin perfíl en las redes sociales, andamos como perdidos. Antes, había muchas referencias que seguir, muchos links a los que clickar, pasando de página en página. A mi personalmente, me da la impresión de que aparte de la wikipedia, se hace muy difícil ir tirando de los hilos de búsqueda.

Efectivamente, parece estar acabándo una forma de escritura y archivo; y deberíamos pensarlo en conjunto a la desaparición a todos los acervos culturales que han desaparecido Megaupload y similares (que, como ya hemos comprobado las últimas semanas, no se trata solo de películas).

Parece que las grandes promesas sociales (sin el "redes") ofrecidas por internet, acabarán con la idea de búsqueda y exploración: esos territorios que los blogs tan bien saben conservar.

Ánimos a no dejar de publicar, aunque sea de cuando en cuando, por este medio. Muchos te lo agradeceremos sobre todo en el futuro.

Saludos

Leandro dijo...

Creo que este es un fenómeno que todos, en mayor o menor medida, hemos podido percibir en los últimos meses: cada vez menos visitas a nuestros blogs, cada vez menos comentarios, cada vez menos actualización en los blogs que visitamos, y por supuesto, cada vez menos actividad propia en nuestros blogs y en los blogs que seguimos. Este mundo se retroalimenta, y si alguien se detiene, contribuye a que todos los demás vayamos frenando cada día un poco más.

En cualquier caso, yo prefiero este soporte.

Como lector, desde que hace casi cinco años empecé a frecuentar blogs (a raíz, precisamente, de un comentario de Vila-Matas en una entrevista suya que leí no recuerdo dónde), he descubierto cosas muy interesantes, he aprendido bastante, y sobre todo, he leído muchas cosas que me han gustado, y no poco. Por supuesto que hay mucha paja, por supuesto que sigo blogs sólo porque son de amigos o gente a la que tengo afecto, por supuesto que no todo el monte es orégano. Pero, con todo y con eso, creo que merece la pena. Y precisamente me da la sensación de que uno de los grandes favores que las redes sociales nos han hecho a los seguidores de blogs es que gran parte de la paja ha emigrado precisamente allí, a esas redes. Que no están mal, sencillamente son otra cosa. Son un patio de vecinas, una corrala, un café con la gente del trabajo, una cena familiar o una reunión de amigos, pero a lo bestia. Yo no espero encontrar allí los contenidos que sí me ofrecen algunos blogs; si acaso, espero que quienes escriben en blogs me avisen allí de la publicación de una nueva entrada. Con eso, para mí, ya están cumpliendo una misión. Suficente.

Como "escribidor", también prefiero los blogs. Quienes no alcanzamos el nivel suficiente para publicar por los conductos tradicionales, encontramos aquí una alternativa para expresarnos y para ser todo lo pedantes que nos dé la gana. En definitiva, para escribir. Y para escribir con toda la libertad de la que queramos hacer uso. Puede, incluso, que lleguemos a algún lector. Y si se alinean los astros, puedes dar con alguien en algún punto del mundo que no sea familia, ni amigo, ni vecino, alguien que ni siquiera te conozca, a quien le guste lo que has escrito. Y a lo mejor hasta te lo hace saber. Y cuando todo eso ocurre, la satisfacción es grande. Porque la vanidad es, en última instancia, uno de los motores de todo esto. Y no el menos importante.

Por lo que a mí toca, seguiré pasando por aquí. Y por otros blogs. Y seguiré alimentando el mío con toda la regularidad que pueda, aunque ya sé, por supuesto, que no jugamos en la misma liga. Sería una lástima ceder sin lucha todo este territorio conquistado

madelen dijo...

El blog tiene además la posibilidad del anonimato y este creo que da libertad. Nadie de mi entorno sabe de la existencia de mi blog y por tanto puedo contar libremente historias o pensamientos. Yo tampoco estoy en facebook porque no quiero ser encontrada por los supuestos miles de amigos que debería de tener y que no pasarían más que por simples conocidos o cotillas de tu día a día.

mahn dijo...

Es cierto amigos, el blog sigue siendo un lugar con una temporalidad diferente. Y requiere un esfuerzo por la escritura, un "ponerse", que Facebook o Twitter no lo necesita. En ese sentido, cuesta más trabajo, pero por supuesto,también da muchas más satisfacciones. Y hay en él una memoria, una evolución de la escritura, que uno puede ir viendo paso a paso. No debemos ceder, de ninguna de las maneras. Y eso requiere un esfuerzo,y sobre todo un tiempo del que no siempre disponemos. Pero por un compromiso con nosotros, con los otros y con la escritura misma, seguiremos por aquí durante un tiempo más. Todo el que podamos.

Mike Parga dijo...

Realmente me siento identificado. Lamento decir que a pesar de que poseo un blog -que en realidad no es muy bueno si no todo lo contrario- mis estados pequeños, ideas cortas y demás chucherías acaban en facebook. He tenido en más de una ocasión la amarga senssación de no encontrar algo que escribí tiempo atrás en facebook, por no darle la importancia suficiente como para subirlo al blog.
Procurare mejorar y aumentar las entradas de mi blog, por iniciativa propia, porque me parece una buena idea de hilvanar los pensamientos y conectar las emociones. Ojalá así aumente un poco la calidad de mi blog.
Saludos, excelente entrada.