14/12/10

Cosas, textos y música

Parece ser que la maratón de textos, conferencias y ponencias varias va llegando a su fin. Estas cuatro semanas pasadas han sido de aúpa, aunque, si me pongo a pensar, es posible que otros años haya estado incluso peor.No sé cómo lo hago, pero lo cierto es que los noviembres y los diciembres siempre vienen cargaditos de trabajo. Al menos, este año parece que la navidad –y toco madera– puede ser más tranquila que en otras ocasiones.

Creo que he hecho en estos dos meses el trabajo de todo el año. Y no exagero. En total han sido: tres textos de catálogo (dos de ellos largos, largos), dos artículos para revistas importantes (con la responsabilidad que conllevan), tres reseñas largas, cuatro conferencias (dos de ellas, al menos, parecidas), dos comunicaciones, aparte, claro está, de la columna semanal de La Razón, algunos textos eventuales y, por supuesto, las clases de la universidad, dos asignaturas este cuatrimestre que se llevan su tiempo.

Con todo este trajín, desde el 1 de octubre no toco la novela. Me he apuntado a un curso de escritura creativa y en estos tres meses apenas he podido hacer nada con fundamento. Sólo escribir algún ejercicio en los ratos libres entre texto y texto. Tampoco he vuelto a la esgrima. Ahí tengo el traje nuevo muerto de risa. Y unas ganas terribles. Y, por supuesto, he parado casi por completo el ritmo de lectura de novelas. Me he tenido que concentrar en la lectura de ensayos para los textos que iba escribiendo. Y apenas tres novelas han caído en estos últimos meses. Ya las comentaré («Nada es crucial», de Pablo Gutiérrez, es una obra maestra). Se me van almacenando libros y libros por leer. Paul Auster me espera en una semana.

Lo único que no he abandonado del todo ha sido la música, aunque tampoco he podido dedicarle todo el tiempo que me hubiese gustado. Me compré un sintetizador Korg M50 y aún sigo intentando hacerlo sonar, después de leer las casi 500 páginas del manual de instrucciones. Ahora, a la vejez, me ha dado por el pop (o como quiera que se llame sea esa música que es más fácil que la de Rachmaninov, pero que se pega más). B-Clara sigue ensayando todos los martes. Ya llevamos casi diez canciones. El ritmo de composición es frenético. La calidad ya es otra cosa. Yo, que me creía transgresor y destroyer, resulta que para eso de la música pop he salido un ñoño de narices. Estoy poniendo música a algunos poemas del bebedor de lágrimas y a algunas cosas de Infraleve y Demasiado tarde para volver. Letras depresivas y músicas facilonas. Una mezcla entre un Win Mertens venido a menos y una Casa Azul que no llega a ser tienda de campaña descolorida. Aun así, me lo paso en grande y no lo cambio por nada.

Y, por si fuera poco, ahora a los Ginger Lynss se les ha averiado el teclista y me ha dado por tocar con ellos. Sólo hemos ensayado una vez, y su música no tiene nada que ver con lo que yo tengo en mente, pero, de nuevo, me lo he pasado genial y casi se me caen las manos al suelo de tanto tocar. Un subidón de adrenalina en toda regla.

En cuanto el próximo sábado dé la última conferencia y entregue el último texto, prometo que hasta bien entrado el 2011 (con la salvedad de una cosa ya comprometida, y las clases, faltaría más), me dedicaré en exclusiva a la música y a la ficción.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo al menos me he leído un par de textos muy buenos tuyos para la Fundación Jimenez...Escape Tactics...pero quizás son de antes del verano, es igual son geniales...bueno aunque lo mío no es Amor, que no se ponga nadie celosa, ni celoso, pensaba que no te perderías la conversación con Francis Alÿs...pero igual te la pierdes, no? bueno pues un abrazo. Marta

Antonio Rentero dijo...

" el pop (o como quiera que se llame sea esa música que es más fácil que la de Rachmaninov, pero que se pega más)" +100

Y yo creía que iba ajetrado con el despacho, los artículos de Gizmodo, las radios, la tele, los marathones (bueno, medios marathones), los paseos por el monte, retomar el piano... (todo eso en minutos robados a estar con mi Celia).

Un consejo, querido mahn... ni se te ocurra buscar por Internet unos juegos que hay en Flash de simulación de controlador de vuelo... hazme caso, no lo busques para el iPad o ya no harás nada en horas... y eso que no viene un militar a obligarte!!!