2/10/09

Bueno, bello y verdadero

Esta semana hemos comenzado las clases de Bellas Artes, y, como siempre, uno de los debates que se ha planteado ha sido el de la posición ética del artista. ¿Tiene una obra de arte que ser buena socialmente? Como creo haber comentado aquí en más de una ocasión, el arte contemporáneo ha establecido diferencias entre ética y estética. Que una cosa sea arte no quiere decir que sea bella o que sea éticamente buena. Una obra de arte puede ser buena como arte y mala como hecho social. Eso, por supuesto, no es admitido por todos, ya que aún tenemos en nuestra mente la idea de que las cosas buenas son bellas. Si lo pensamos bien, esto es algo que nos viene de los griegos, para quienes “bello, bueno y verdadero” eran prácticamente sinónimos. A partir de ahí, la belleza y la bondad siempre han ido de la mano, incluso en la tradición de la imagen occidental. El bueno, por lo general, ha sido representado con rasgos bellos, mientras que el malo o el mentiroso se mostrado como feo y repugnante. Sólo en el mundo moderno, el mal ha comenzado a ser atractivo, y el bien ha conseguido mostrarse a través de lo feo, como muestra por ejemplo David Lynch en “El hombre elefante”, donde a través de lo monstruoso se abre paso la bondad y la belleza del alma.

Esta cuestión, del bien y la belleza, o de la ética y el arte es especialmente relevante estos días cuando analizamos el caso de Roman Polanski, detenido por la violación de una menor en Estados Unidos, acto que cometió en su juventud y del que el director se ha arrepentido en numerosas ocasiones. Inmediatamente, la intelectualidad y el mundo de la cultura ha apoyado al director, arremetiendo contra la justicia americana, tachada de fascista y extemporánea. Aunque no tengo del todo una posición clara en el asunto, me pregunto si esa defensa se hubiese producido también si Polanski, en lugar de un creador de obras maestras, hubiera sido un cualquiera con una vida pobre y miserable. Y se me viene de nuevo a la cabeza esta cuestión de la ética y el arte. Que Polanski sea un gran director de cine no es óbice para que cometiese un acto repugnante. Un acto del que no puede quedar impune por el hecho de hacer buenas películas. O lo que es lo mismo: entre los artistas también hay mala gente.

6 comentarios:

Consme Gauchet dijo...

Andaba pensando que el arte no es más que la política por otros medios, quizás no estaría de más exigirle que además sea éticamente productivo. Otra cuestión sería hablar de la estética implicita en comportamientos humanos. Pero en la producción artística, determinada por lo que históricamente es señalado como tal, y por tanto relativa, desde luego que sería sensato establecer el debate en términos éticos de interés.
Pero pienso yo, a quien juzgan a Polanski-director o a Polanski-ciudadano?. Si defendemos la heterogeneidad interna del individuo, tampoco podremos decir que están juzgando a Polanski-director. Es una pena que coincidan en el mismo cuerpo.

José María Cánovas dijo...

Totalmente de acuerdo, si Polanski fuese pintor de brocha gorda y trabajase doce horas al día nadie lo defendería. Me parece vergonzoso que se le defienda por ser quien es. Como director es, sin duda, uno de los punteros pero en una vida en sociedad su acto no puede quedar impune.
Un saludo.

MLL dijo...

Siendo cierto el arrepentimiento, la culpa sigue siendo un hecho objetivo (legalmente hablando), y la responsabilidad también. Yo sí lo tengo claro. Quien actúa, en un sentido u otro, debe responder. La víctima es más importante que la obra. la obra no da derechos especiales (si no se le conceden).

Angelus dijo...

La obra, una vez creada, se disocia del artista. La obra puede ser buena, bella, verdadera, y el artista ser el mismísimo Judas.

Seré ingenua, pero me inclino a pensar un poco como los griegos con respecto a la estética.Tal vez sea algo hedonista, pensar que el arte tiene como función el deleite de los sentidos, y una instalación carente de belleza no me produce ningún disfrute.

Con respecto a R.P.: obviamente todo sería distinto se tratara de Juan Perez en vez de Roman Polanski. Pero juzgar la ética de los artistas por sus obras es comparable a considerar como atenuante, en un juicio por homicidio, que el hijo del acusado es médico y salva muchas vidas.

Durandarte dijo...

Viendo sus películas, uno no acaba de hacerse a la idea de las pautas morales que puedan gobernar a este personaje. Miento, me hago una idea, pero la desecho por estar llena de prejuicios. Polanski me inquieta, me perturba, y muy pocas
veces (creo que nunca) me ha mostrado el equilibrado soplo de lo bello. Otras son sus virtudes, y en ellas es un maestro.
En cuanto a la separación de vida y obra, creo que todos estamos de acuerdo, y eso me preocupa: las unanimidades terminan siendo sospechosas. Sin lugar a dudas,
era más divertido cuando la crítica era biográfico-literaria, mixtura inseparable a la hora
de montar un discurso sobre tal o cual obra.
Sin embargo, olvidan los “abajofirmantes” –la mayoría directores de cine- a favor de Polanski, que si ha de ponderarse
su prestigio cinematográfico a la hora de juzgar sus actos individuales, se crea un
peligrosísimo precedente: habría autores que comenzarían a ser juzgados por una multa
de tráfico y, aportada como eximente en su defensa su contribución artística, terminarían en el corredor de la muerte.

Saludos y enhorabuena por el blog.

Durandarte

Antonio Rentero dijo...

SI tanto se arrepentía debería haber vuelto alguna vez a USA y que lo juzgasen o incluso pactar una entrega voluntaria a cambio de una condena rebajada o algo.

Dicho lo cual tb "tiene delito" que después de tantos años ese cargo contra él no haya prescrito y que las autoridades suizas le hayan hecho una "encerrona".

Totalmente de acuerdo con lo de no enlazar la bondad de la obra artística con la bondad del autor, pero en fin, en un mundo que condenó a Leni Riefensthal por haber rodado "La fuerza de la voluntad" y "Olympia" casi como si fuese la mano derecha del Führer pues tampoco creo que debiésemos esperar otra cosa y que enseguida salieran los "abajofirmantes" a decir "es que es muy buen director", de próxima inclusión en el Código Penal como eximente incompleta (no sé si he dado una idea a alguien...).