14/7/09

Teclados

Hablando de decir que sí y de no saber decir que no, me he vuelto a dejar liar para tocar el piano. Esta vez será en medio de un taller de performance. Mañana martes, a partir de las 21h en la Sala el Jardín de Molina de Segura. Improvisación en toda regla sobre lo que vaya ocurriendo. Ya les he dicho que tengo poco repertorio, y que me repito más que las series de Antena 3, pero no ha habido excusa que valga. Así que intentaré amenizar la velada con lo que surja, "homenajeando" de modo cercano (por no decir plagiando de modo lejano) a mis Nyman, Mertens, Glass y otros minimalistas populares.

La verdad es que, en el fondo, la cosa me empieza a gustar, aunque ni mucho menos me siento tan cómodo como escribiendo. Cuando toco el piano siento que la técnica es un impedimento, que querría hacer cosas que mi destreza no permite. Escribir, para mí, es mucho más fácil, porque el lenguaje es algo que utilizamos todos los días. Es cierto que para escribir con corrección también es necesario manejar ciertas herramientas y adquirir determinadas destrezas. Pero sinceramente creo que, estando aún muy lejos de llegar a un buen nivel, me veo más cómodo frente al teclado del ordenador que frente al teclado del piano. Y esto para mí siempre será un drama, pues, como siempre he dicho, haga lo que haga, escriba lo que escriba, siempre seré un músico frustrado.