23/7/09

Seis años

Apenas llevo un día liberado de tareas y ya me ha entrado el vértigo. Es como si hubiese frenado demasiado bruscamente y me hubiese quedado mirando al abismo. Tras tanto correr hacia delante, me he dado cuenta de que nadie me perseguía.

Huía de mi sombra. Y hoy se ha puesto frente a mí. Quizá por eso llevo todo el día apático y melancólico. Además, hoy hace seis años que murió mi padre. He tenido todo el día ese pensamiento en la cabeza, pero no lo he afrontado como debiera. Sólo ahora, cuando el día ya ha pasado, me siento a poner por escrito que quizá aún no haya logrado superar la peor noche de mi vida, en una habitación del hospital, a la espera muerta de la muerte.

Con esas extrañas sensaciones, esta noche he decidido recuperar el cuaderno de duelo, un libro sobre la experiencia de la pérdida más reciente, la de mi madre. Siento que tengo que rememorar todo lo ocurrido, volverlo a sentir como sea. Volver a trazar los caminos por los que pasé a toda prisa. Estar donde no estuve como debiera. Aunque ya nada sirva de nada, aunque en el fondo sólo intente satisfacer una oscura pulsión de muerte que nunca he podido arrancarme del todo.

1 comentario:

Leandro dijo...

Es mucho peor hacer el duelo por alguien que sigue vivo