Previsión
Confirmando el peor de sus temores, encontró la casa vacía. Nadie lo estaba ya esperando. Había pasado demasiado tiempo, tanto, que incluso le había costado trabajo recordar el camino de regreso. Sin embargo, todo estaba exactamente igual que el día en el que tuvo que partir a toda prisa. Nada había cambiado. Aunque lleno de polvo y desvencijado, todo estaba en su sitio, como si nadie más hubiera vuelto a pisar la casa desde entonces. Recorrió la casa en busca de alguna señal. Pero no había signos de vida. Nada, absolutamente nada. Le sorprendió encontrar, sin embargo, la nota que escribió para dejar constancia de su partida: "No me esperes despierta. Llegaré tarde. (Ulises)".
Menuda odisea, ¿no?.
ResponderEliminarUn saludo.
Tarde o temprano llegaré. Espera, Ulises, no me despiertes todavía.
ResponderEliminarÍtaca te regaló un hermoso viaje.
ResponderEliminarSin ella el camino no hubieras emprendido.
Mas ninguna otra cosa puede darte.
Aunque pobre la encuentres, no te engañará Ítaca.
Rico en saber y en vida, como has vuelto, comprendes ya qué significan las Ítacas.
Un saludo.
Desde mi "lugar" de la Huerta.
Tarde es un eufemismo demasiado sarcástico.
ResponderEliminarprofe por fa nos puede hablar sobre baxandall y el ojo de la época?
ResponderEliminargracias, escribo desde Venezuela he leído su blog y me parece re interesante....
Me gusta hasta herirme ese "tarde" con resonancias y ecos.
ResponderEliminarPor cierto, voy a pillar la peli de fotografiando hadas que enseñaste en clase, y lo del chamán que venía esta semana? (la gallina ponedora de collares de perlas, digo)
qué pedantes que sois
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