28/11/08

Despiste

Después de tres días intensos de sodomía, glosolalia y pulsión de muerte, hoy me he dado cuenta de que necesito un descanso. Al llegar a casa tras acabar la clase que imparto en filosofía los viernes por la tarde, me he percatado de que llevaba el jersey al revés, con todas las costuras y las etiquetas por fuera. Tres horas paseándome por la clase y escribiendo en la pizarra hecho un adefesio. Y es que hay jerseys a los que no se les nota demasiado, pero el que yo llevaba hoy se notaba a la legua, varias etiquetas en el exterior, en el lado, en la parte de atrás, la talla, las costuras, los botones del cuello al revés... vamos, que iba bonico. Ahora lo pienso y me da por reirme. Imagino a los pobres alumnos oyéndome hablar del masoquismo, el proyecto político de la sodomía y de la teoría queer mientras observaban que su profesor no sabía distinguir entre dentro y fuera. La verdad es que desde que recorrí un largo trecho andando con el casco de la moto en la cabeza, no había tenido despistes demasiado graves. Es una señal de la mente, que pide descanso. Tanto ano solar me ha deslumbrado.

5 comentarios:

Leandro dijo...

¿Estabas esta mañana, poco antes de las once, en el Cendeac, en recepción, consultando el QDQ primero y las páginas amarillas después?

Ana Gonzalez dijo...

El proximo dia lo haces otra vez, asi creeran los alumnos que es a proposito, je, je.

Anónimo dijo...

No se preocupe que eso es más normal de lo que parece. Lo raro es que nadie dijera nada. Al final le va a pasar como al rey sin ropas, lo que tiene la ventaja de hacer lo que a uno le plazca sin que nadie le contradiga.

Antonio Rentero dijo...

Si eso ahora se lleva un montón... eres un trend setter!!! (que, por cierto, no es ninguna raza de perro irlandesa).

chexpirit dijo...

Lo del casco de la moto también le pasó a mi padre.
Un amigo mío (que no soy yo) tuvo un despiste gracioso. Por la parte del pantalón donde se junta con el zapato asomó un trozo de tela blanco. La curiosidad pudo con él y comenzó a tirar del trozo de tela hasta que se convirtió en unos hermosos ondeantes calzoncillos. Nos explicó que el día anterior al ponerse el pijama lo hizo por la vía rápida, con un único gesto quedando agazapados hasta entonces.
Creo que esto da para un post.