28/10/08

Respirar

Hoy, mientras comenzaba a preparar mis clases sobre prostitución y pornografía en el arte moderno, en La ceremonia del porno, el magnífico libro de Javier Montes y Andrés Barba, me he encontrado con una argumentación de Linda Lovelace que me ha llegado al alma: "Hacía lo mismo que los faquires. La única diferencia radica en la forma del objeto engullido: se puede respirar a través de la espada, pero desde luego no hay manera de hacerlo cuando se tiene en la garganta un pene de tamaño considerable".

1 comentario:

juanpaulus dijo...

Una bonita descripción de lo que en teoría no debería imaginar un hombre, el sexo está siendo demacrado por el realismo. Lo único que excita este pensamiento es a la brutalidad y a la perversión de los sentidos.