11/7/08

Periféricos

Regreso de Cádiz con la sensación de que ha sido fructífero el encuentro en la Fundación Montenmedio, aunque como siempre, los periféricos nos quejamos todos de lo mismo: la falta de público y de repercusión de nuestras actividades. Ese parece ser el mal endémico de la periferia, que parece que necesitemos siempre ser legitimados desde fuera, que se hagan eco de nuestros logros, que nos digan desde fuera lo buenos (o malos) que somos, como si no confiásemos en lo que nos rodea. Lo que yo propuse era que hoy vivimos entre dos mapas, el mapa de los cuerpos (el antiguo) y el mapa de los datos (el nuevo). Debemos trabajar, pues, en esta condición doble, teniendo en cuenta su anisomorfia y sus peculiaridades. Trabajar para crear comunidades que no sólo sean virtuales, sino también corporales. O lo que es lo mismo, trabajar hacia dentro y hacia fuera, en un doble movimiento que debería integrarse en una estructura topológica.

En cualquier caso, lo que quedó claro es que la periferia necesita estrategias de singularización, proponer diferendos y especificidades. Y sobre todo surgió una apuesta por el trabajo en red como una estrategia para los diversos agentes culturales de la periferia. Pero trabajar en red muchas veces se confunde con el trabajo en circuito. Y son cosas diferentes. El trabajo en red sería la articulación de singularidades, mientras que el circuito tiende a la repetición de generalidades. Trabajar en red es trabajar teniendo en cuenta las diversas especificidades de los centros, trabajar en un proyecto común, pero no desde lo mismo, sino desde la diferencia, a partir de lo que uno sabe hacer.

1 comentario:

Antonio Rentero dijo...

Me parece un razonamiento brillante y una exposición rotunda.

Solo mediente metáforas eléctricas podemos aproximarnos a la chispa que otorga vida a los proyectos. Espero, eso sí, que de este rayo no surja una criatura frankensteiniana, sino un prometeo intelectual digno de la dedicación y el esfuerzo de quienes os preocupáis por estas menudencias que en el fondo son tan importantes que solo las añoramos cuando escasean.