21/3/08

Duelo entre contrincantes

Tras la pérdida de un ser querido, tiene lugar lo que los psicólogos llaman el periodo de "duelo", un proceso de adaptación al vacío y la falta de la persona amada. Un proceso lento y doloroso cuya duración es variable según la intensidad de la pérdida. Un proceso superado cuando somos capaces de recordar sin dolor y podemos integrar con naturalidad la falta en nuestro quehacer cotidiano.

El término “duelo” proviene del latín “dolus”, que tiene que ver directamente con el dolor y el sufrimiento. Esta es la etimología aceptada por la psicología. Pero, si uno lo piensa bien, no es ninguna insensatez otorgarle al término el sentido más común, el que tiene que ver con la batalla y la lucha. De hecho, esta es la primera acepción del diccionario, la que proviene del latín “duellum” y se define como “combate o pelea entre dos, a consecuencia de un reto o un desafío”.

Tras la muerte de mi madre, por encima de cualquier otra cosa, el duelo se está mostrando como una lucha sin tregua entre dos contrincantes, entre dos adversarios irreconciliables: la experiencia y el lenguaje. Una batalla descarnada entre lo indecible y lo decible, entre lo impensable y el pensamiento, entre el sentir y las palabras.

Al principio, la experiencia desborda el lenguaje y las palabras se convierten en significantes vacíos, estériles para traducir la experiencia. Luego, poco a poco, por decirlo con Kafka, “a través de las palabras, oblicuamente, llegan restos de luz”.

Si se atiende a esta etimología combatiente, completar la labor de duelo, en el fondo, tendría que ver con poder dar sentido y significado al sinsentido de la muerte. O lo que es lo mismo, dejar que la victoria recaiga sobre el lenguaje, dar como vencedor a las palabras. Eso sí, teniendo claro que la victoria nunca será limpia, que habrá daños colaterales, y que el lenguaje quedará para siempre herido por el excedente insoportable de la experiencia.

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1 comentario:

Mery dijo...

Nuevamente visito tu blog y vivo perfectamente tus palabras. Si me leíste en una de tus entradas anteriores qizá sepas a qué me refiero ahora. Aquí leo una frase tuya sobre buscar sentido al sufrimiento que causa la muerte de un ser querido; hace un par de dias hablé en un post d emi blog sobre un libro llamado "El hombre en busca de sentido". Cuando quieras, y si quieres, te recomiendo su lectura. Su autor supo cómo sacar sentido al dolor.
En fin, sólo eso....un abrazo
Mery