6/2/08

Juguetes

Llevo varios días trabajando (y no preguntéis por qué) sobre la esencia del juego en el arte.  He tenido la oportunidad de revistar el Homo ludens de Johan Huizinga, pero sobre todo me ha fascinado el Infancia e historia de Giorgio Agamben, que aún no lo había leído. Tenía muchas retiscencias ante el filósofo italiano, pero he de confesar que cada vez me atrae más. 

Lo que más me está interesando es la vinculación del juguete con lo residual. Y es que, si se piensa bien,  la esencia del juguete es la del residuo, la del excedente, aquello que sobra de la esfera de la vida cotidiana. 

El niño juega con las sobras. El juguete, en este sentido, recuerda a lo que alguna vez sirvió para algo y ahora tiene una nueva funcionalidad, ya no es una herramienta, sino que tiene una función en sí misma. El juguete, a decir de Agamben, es “lo Histórico en estado puro. Pues en ningún otro sitio podremos captar como en un juguete la temporalidad de la historia en su puro valor diferencial y cualitativo”.