10/1/08

Consumido

Últimamente ni siquiera tiempo para escribir que últimamente ni siquiera tiempo para escribir que últimamente ni siquiera tiempo para escribir. Sólo hoy he podido sacar unos segundos para comunicar que ya he consumido el día bisiesto de este año. Espero recuperarlo antes del 29 de febrero, aunque, tal y como están las cosas, me estoy planteando usar los de 2012 y 2016. Total, quién sabe si al final habrá posibilidad de justificarlos.

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4 comentarios:

jem dijo...

Nunca he estado en el 2666, que sin duda tendrá más de un día y de una noche.

Me alegra volver a leerle. (En el fondo, siempre me alegra volver a leer a los que, por el motivo que sea, se ausentan. Aunque viva yo su ausencia con la simpatía del que siempre gustó de la desaparición como concepto.)

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Para el futuro -que es algo que uno sabe propio y cercano aunque desee a veces alejarlo llamándolo ajeno- me llevo como recuerdo algo de aquí. Es algo que olvidaré -que ya voy olvidando. La sabiduría me parece ahora algo así como agarrar fuertemente un colador prestado de agujeros más bien grandes, pero colador al fin y al cabo (todo en él queda, aunque lo que quede sea: o bien la cal sedimentada del agua de un todo, o bien todo lo que se ha escapado con el agua, o bien la cara de tonto mirando al colador).

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Con este tremendo tostón, pero con el placer de la tranquilidad y de la lentitud recuperadas (pues creo que me largo de mi blog), le mando un cordial saludo.

Consuma y consúmase usted mismo como le apetezca, que lo filtrado tras sus días sigue siendo exacto. Lo exacto nunca es corto: es releíble.
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(Déjeme jugar a imaginar sus versos, si los hubiere: serían matemáticos, tengo esa impresión. A mí la poesía me parece una cuestión de matemáticas, algo muy complicado pero muy placentero, aunque difícil de invocar: los poemas vienen y se van, no son nuestros. La prosa sí). Josep Pla animaba a Gabriel Ferrater -en una carta llena de sentido del humor- a intentar escribir novelas. Le decía en esa carta (que era una contestación a un Ferrater tratando de abrirse camino) que en cada poema suyo había una novela entera en potencia...
Admiro a Pla (y admiro los poemas existentes de Ferrater tal como están).

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(Hoy soy un indocumentado pedante de cuidado)

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Su frase trisiesta es un divertido comienzo de lo que llega después. Me gusta que cada frase tenga entidad, viva por sí misma. Eso enriquece al conjunto: simplemente lo hace mejor.

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Si le parece exagerado mi elogio y le incomoda, espero que no me lo tome a mal: me divierte sobremanera estar escribiéndole esto y extenderme en el acto, pues ando estos días en zapatillas leyendo los microgramas de Robert Walser y a uno se le queda un buen humor verborreico de largo recorrido. Concentrados e infinitos me parecen a mí esos microgramas, por sus impredecibles frases escritas, por su humor impresionante.

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Sé que puedo ser incómodo porque soy ahora exagerado en todo. Sirva como atenuante decir que el más incómodo conmigo mismo siempre soy yo. Pero creo saber reconocer lo bueno ajeno: esté a la vista o esté en otra parte.

Buenas lecturas y buenas escrituras, Mahn.

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Toda comparación es bonita, todo contacto es fructífero. Y no a la larga. Ahora estoy con Walser cuando, «sobrado»(como él mismo dice que anda) escribe lo siguiente:
"Considero que una persona es «culta» si se alegra de entender algo que a simple vista resulta incomprensible, así, sin más, como por casualidad, en la calle o bebiendo una cerveza, y no después de una serie de profundas reflexiones."
Siento yo algo así por la gente que aprecio.

J.

mahn dijo...

Estimado Jem,
Halagado estoy con tus comentarios. Gracias por mil por todo. Es una pena que decidas dar carpetazo a su espacio. Algunos nos pasaremos de vez en cuando, por si las moscas.

jem dijo...

Gracias a ti por tu respuesta.
En todo lo que hago hay siempre un principio incuestionable: no saber lo que va a pasar. Y en el fondo no hay gran diferencia entre tener un blog o hacer cualquier otra cosa. Reconozco que cuando empiezo a pensar en obligarme a hacer algo la cosa pierde sentido y gana en intranquilidad: uno ya no es uno, le importa el resultado y no la necesidad del momento. En mi caso además siempre me ha gustado llevarme la contraria: para tocarme las narices (es lo mínimo que se me ocurre hacer cuando ando falto un poco de todo).
Y al fin y al cabo (me digo), si a uno le gusta leer le gustará siempre. Y si necesita agarrar rápidamente un trozo de papel (o un trozo de cerebro), siempre lo hará. Pero sí parece que hay sitios a los que se llega, o esquinas que de pronto uno se da cuenta que dobla. Todas estas cosas uno se las inventa, por supuesto, tratando de ver y de verse. De repente te das cuenta de algo porque ya no te reconoces en ese momento haciendo eso en concreto. Pero esto es también una ilusión de análisis. En el fondo lo que me gusta pensar es que no hay grandes cambios, simplemente uno pasa de una cosa a otra que, teniendo siempre que ver con lo anterior, es una nueva manera de hacerlo (encadenando, enlazando).
Hay un gran componente de aburrimiento, creo. Y es necesario. Se me ocurre una solución que a mi me iría la mar de bien en este momento: escribir en el WC (por ejemplo), desenchufado, sin cables, sin hilos, sin el ruido permanente del ventilador del ordenador.

(Mantengo el espacio, más que nada por si las moscas, efectivamente. Y prefiero esta vez evitarme la melancolía por la supresión, que era un estado de lo más absurdo e idiota, porque a uno le volvían a coger ganas de aparecer).

Un saludo. Estoy muy de acuerdo contigo en lo de escribir por escribir. No importa mucho lo escrito sino las puertas (¿otras frases?) que nos abre. La siguiente frase es importante. Etc.

J.

jem dijo...

¿En todo lo que hago, dije?

Vaya vaya... eso no es del todo cierto. Un poco de estabilidad sin angustias iría muy bien. Algo de trabajo y de dinerito no iría mal.

Quitemos pues lo de "en todo" y dejémolso en Oslo, que es una frase como otra y eso es de lo que aquí se trata: de escribirla. De lo otro ya trataremos donde proceda (qué remedio).