24/12/07

Feliz Navidad

Como a muchos otros, la Navidad me vuelve melancólico. Ha sido siempre una época de pérdidas, un tiempo para mirar atrás y recordar a los que ya no están. Sin embargo, hay momentos, como hoy, en los que el desenfreno me impide sentir otra cosa que un futuro que no acaba de llegar. Cuando eso sucede, cuando tengo dificultades para recordar, busco deliberadamente la melancolía y me la autoimpongo como penitencia. La necesito para reconocerme en aquello que ha dejado de ser. Entonces leo a Cioran y me encuentro con aforismos como este: 

“Del recuerdo del tiempo en el que no hemos sido y del presentimiento del tiempo en que no seremos nace la sugestión de infinitud melódica de la melancolía” (El ocaso del pensamiento).

Y vuelvo sonrojarme cuando digo Feliz Navidad.

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4 comentarios:

Helena dijo...

Leí rápido y me pareció leer "es una época de pérdidas de tiempo" y creí que había encontrado a mi alma gemela ;-)
A mi más que nostalgia me produce ese sentimiento, de dejar que el calendario gregoriano gobierne mi vida y me haga perder la conciencia de mi propio calendario, de mi propio tiempo. Esta esclavitud de las vidrieras con descuentos, con decoraciones, no veo la hora de que acabe.
Sepa ud. disculpar el mal trago de mi saludo navideño.
Feliz 24 de diciembre, sin connotaciones de ningún tipo!

Pablo Giordano dijo...

No conozco a nadie que un 24 de diciembre a esta hora, cerca del mediodía, no comience a reconocerse triste. Las nubes parecen pedazos de ropa destrozada, restos de una masacre flotando epigráficas sobre un río calmo. ¿Es la ropa de nuestra infancia, de nuestros muertos?

Y salen de los supermercados cargados de bolsas, y mudan tablones con los vecinos, y besan a los primos, y se emborrachan hasta no darse cuenta que ya pasó... ya pasó...

Fram Ramírez dijo...

La presencia de la soledad es la ausencia de otro/s en los que encontrarse, se me ocurre. Y siento que nunca es tan intensa como en las fechas en que se nos impone la obligación de exiliarla. La infinitud melódica de la melancolía como preludio a la siesta de un fauno que hiberna. Todos a los cuarteles de invierno. Afuera, queda el vacío del desenfreno.

Sólo digo una cosa dijo...

Ya pasó. Ahora nos queda nochevieja-segundo round.