29/11/07

El malestar de la cultura

Regreso de Madrid hecho una lástima. Esta mañana me he levantado como si me hubieran pegado una paliza (cosa que, habida cuenta del lugar en el que me alojaba, aún no descarto; tengo marcas en los nudillos y sarpullidos por los brazos). La sensación de malestar ha sido tal que he tenido que cancelar la clase de la tarde. Y lo he sentido bastante, sobre todo por los alumnos. Aunque, bien pensado, creo que los he librado de una buena, una perorata sobre el cuadrado negro de Malevich y los orígenes antivisuales del arte moderno.

Antes de salir, por supuesto, he cargado en la librería del Reina. Entre pitos y flautas, y lo que me gasté entre el lunes y el martes, se me ha ido prácticamente lo que me pagan por las clases. Casi treinta libros. Pero merece la pena, sobre todo algunas cosas que es imposible encontrar aquí.

En las cuatro horas de regreso en tren, he leído el Ensayo sobre el cansancio, de Peter Handke. Era el libro apropiado para el momento, aunque no es ni mucho menos fiel a la realidad. Un cansancio sublimado que no me ha llegado a convencer. Sí que lo ha hecho, sin embargo, el último libro de Ricardo Menéndez Salmón, Gritar, una colección de nueve relatos, publicado por Lengua de Trapo, que también me he calzado en este viaje, y que vuelve a mostrar que este chico es uno de los escritores más interesantes y lúcidos del panorama literario nacional. Cuando tome algo de distancia libro, lo comentaré con paciencia.

Mientras tanto, me toca seguir preparando clases y acabando textos a los que no llego ni a la de tres. Cada vez más, el concepto de "fecha límite" comienza a significar "apocalipsis".

Demasiado para el cuerpo -y para la mente. Más que a otra cosa que se le hubiese pasado a Freud por la cabeza, es a esto a lo que habría que llamar "el malestar de la cultura".

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1 comentario:

Antonio Rentero dijo...

Anda y no te quejes tanto, mientras te paguen por escribir... si lo que jode es hacerlo por amor al arte y que encima te metan prisa ;-)