19/3/07

La llegada a la escritura

Acabo de leer La llegada a la escritura, una reciente traducción de un fragmento del clásico de la feminista francesa Hélène Cixous. Y he caído rendido a los pies de una prosa de ensueño. No he leído demasiadas cosas de Cixous (tan sólo Velos, con Jacques Derrida, y La risa de medusa), sin embargo su escritura me fascina. Es una especie de texto performativo donde se diluyen las fronteras entre el qué y el cómo, entre aquello que se dice y la forma en la que es dicho, así como las del yo y el mundo, pues la escritora está implicada con todo aquello que (d)escribe.

Cixous aboga por la escritura como alternativa a la visión. Frente a la mirada (masculina, dominadora y alejadora), ella argumenta las ventajas de un modelo más cercano y empático, el de la escritura. Una escritura que acaricie, que fluya, que no se imponga, que acompañe, pero que, al mismo tiempo, muestre la diferencia inasumible. Este libro es en sí un ejercicio de esa escritura-ternura, escritura-caricia de la que habla Cixous.

Con este texto me ha ocurrido una cosa extraña, algo que hacía ya algún tiempo que no me sucedía. He sentido envidia. La empatía con la escritura ha sido tal que, durante toda la lectura, me he sentido escritor del libro. Es curioso, y creo que ya lo he comentado aquí en alguna otra ocasión, hay momentos en los que tengo envidia (no sé hasta qué punto sana) de ciertos creadores. Y supongo que es porque su estilo me es muy afín. Me pasa eso con Bernhard, con Cioran o con Beckett, pero también con Blanchot y, más recientemente, con Vila-Matas. Me escribo en sus textos. Allí establezco mi escritura, allí quedo inscrito. Hoy, con Cixous, he tenido la misma sensación. No es exactamente un "quiero escribir así", sino, más bien, un "así también yo soy escrito", "así también soy-en-el-texto".

4 comentarios:

taun dijo...

Pues ahora que hablas de Beckett, estos días estan echando en Madrid Final de Partida. El sabado pasado fuí a verla con la familia y este jueves voy a repetir con los amigos, porque simplemente me ha encantado.

Hace poco que conozco a este escritor. Recuerdo como hace una semana, cuando lo hoy mencionar por primera vez, lo confundí irremediablemente con Béquer; tenía entendido que era amigo de James Joyce, a quien tan solo conocía de oidas, pero el escuchar su nombre en la boca de mi padre me formó un gran respeto hacia él y lo cercano a él, englobando por lo tanto a Samuel Beckett.

No fue hasta el día de San Patricio, día en el que todos somos irlandeses, cuando conocí a las tres figuras mas importantes de la historia irlandesa: Samuel Beckett, gracias a la representación de Final de Partida; James Joyce, al intentar una expedición por las primeras páginas del Ulises; y por último, al propio San Patrick, por mediación de mi profesora de Ingles.

La verdad es que ese día me sentí irlandes. Ojalá siempre se puediera realizar comparaciones con estos grandes hombres de verde como haces tú.

Ángel dijo...

El sentirse escribido es patrimonio común del lector asiduo, me temo. Creo que era C.S. Lewis el afirmaba que "leemos para saber que no estamos solos". Acompaña.

Sería interesante analizar la relación entre la creciente sensación de isolación y el aumento de analfabetos funcionales. Nos sentimos solos en tanto que, en nuestro egoísmo, pensamos que nadie habla de nosotros.

Por cierto, Taun, ¿tener una profesora de ingles es una de las pocas ventajas del nuevo sistema educativo o una omisión de tilde?

Anónimo dijo...

totalmente de acuerdo contigo, acabo de leer el texto y ese post lo podría haber escrito yo

Anónimo dijo...

http://www.lacoctelera.com/palpito

ese soy yo...