31/12/06

Escritura

He comprobado que nadie, excepto dos o tres amigos, lee mi blog. En lugar de preocuparme, esto me ha producido un enorme interés, ya que la paradoja es evidente: una escritura pública que se mantiene privada. Aparte de esto, me he dado cuenta de que mis hábitos de escritura están cambiando por completo. Desde siempre suelo escribir a menudo, pero nunca con tanta compulsión como ahora. Además, desde hace dos días, lo hago directamente en el blog, sin necesidad de pasar por mi amado y literario cuaderno moleskine. Y creo que esto se debe a una suerte de excitación producida por el hecho de escribir donde todo es visto, y al mismo tiempo invisible. Escribir en la invisibilidad de lo hipervisible. Bien pensado, esto cambia por completo el modelo de escritura de Occidente. La intimidad se retuerce sobre sí misma y queda a la vista, pero su visibilidad no la desvela del todo, porque sigue permaneciendo, de algún modo, oculta.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

No se preocupe señor. De vez en cuando cibernáutas ávidos de información actual sobre arte, o como les gusta nombrar a algunos "muerte del arte" (por demás algo descontextualizada), topamos fortituamente con páginas hechas con dedicación y esmero.
Suerte.
Atte: Carlos.

Anónimo dijo...

Es curioso que lo digas...
Pues, la verdad es que yo poseo un blog, que se que nadie conoce, solo por el placer de tener un documento privado (Algo aburrida de los diarios o de pavadas de ese estilo).
Y si, se supone que cualquiera podría verlo, son cosas hasta grotescas y da igual, el secreto se mantiene alli, perfecto y casto.
La paradoja de lo completamente alcanzable justo frente a la nariz de todos, pero que aun asi nadie ve.

Me han encantado tus lineas, dan en el clavo.

Elena