31/10/13

Tenorio

–¿No es cierto, ángel de amor, que en esta apartada orilla más pura la luna brilla y se respira mejor?

–Tienes razón. No podía aguantar ya el olor a descomposición del cadáver de tu padre.

–¿Te ha mordido?

 –No, tranquilo. Sigue recitando.

30/10/13

Ir o no ir

–Hace tiempo que no dices nada, ¿qué te pasa?
–Lo de siempre, ando liado, más de la cuenta.
–Ya te lo advertí, te pongas como te pongas al final acabas en lo mismo.
–Lo sé, pero pensaba que esta vez iba a ser diferente, que esta vez iba a saber decir que no.
–Ingenuo...
–Ya. Al final, este cuatrimestre no voy a parar entre una cosa y otra. Conferencias, textos, marrones varios.
–No tienes remedio.
–Es verdad.
–Y la novela nueva ¿qué?
–Pues ahí va. Ése es el problema, que estoy un poco bloqueado y busco cualquier excusa para no ponerme con ella.
–Mala cosa esa para salir del bloqueo. ¿Qué sucede?
–El tono, el maldito tono, como siempre. Tengo la historia, pero no hay manera, no hay manera de dar con la voz con la que quiero contarla.
–Pues escribe, déjate de otras mierdas, y escribe sin parar, hacia delante, como si estuvieras entrando en la selva, a machete, desbrozando, haciendo camino. Ya llegarás a alguna parte.
–Ése es el problema, que realmente voy escribiendo. Llevo ya más de sesenta páginas y sólo para intentar pillar el tono. Pero nada. Y además, cuando ya estoy a punto, sale un viaje o una conferencia, o un evento ineludible, y después toca volver a empezar.
–Sísifo.
–Pues sí, Sísifo. O algo así. Es como comenzar a subir, a andar, a mover la piedra, esa piedra pesada que apenas de desplaza al principio, y cuando ya comienza a moverse, parar, volver atrás. Y comenzar de nuevo.
–Una putada.
–Sí, gorda. Y lo peor no es comenzar de nuevo. Lo peor no es volver a coger el tono, o volver a aproximarse a él (ya que no lo tengo aún). Lo peor es que, precisamente porque aún no está, te das cuenta de que todo lo que has hecho no sirve de mucho. Y empiezas entonces a mover la piedra para otro lado. A ensayar otras fórmulas. Así que lo peor no es tener que volver a andar lo andado, sino andar en otra dirección. Es infinito. Y matador.
–Te comprendo. Pero tú mismo, tío. Te dije que dijeras que no. Y tú, dale que dale.
–...
–Ponte ahora mismo a lo tuyo y déjate de compromisos. ¿Qué más tienes ahora?
–Pues, sin ir más lejos, una tesis. El lunes, en Granada. Y tengo que leerla toda. Echaré casi una semana. Y esta tarde, una charla. Y en dos semanas, una conferencia en Huesca. Y en diciembre, otras dos. Y tengo que revisar la edición al inglés de un texto, y la traducción al español de un libro. Y más cosas. Y luego está lo de China, que aún no lo sé.
–¿Lo de China?
–Sí, ayer me lo dijeron, pero aún no he contestado. Y no sé qué hacer. Es en diciembre, 13 de diciembre. Pekín. Me han invitado a una conferencia sobre Xu Bing a raíz del texto que escribí para su catálogo. Al final se irá una semana entre una cosa y otra. Y luego, lo de Sísifo y esas cosas.
–Pero es que... China. Podría ser una experiencia, ¿no?
–Lo sé, esa es la cosa. Ya he estado. No me mató, la verdad. Pero fue una gran experiencia. La literatura está hecha de esas cosas. Pero también está sin escribir precisamente por esas cosas, porque esas cosas te quitan tiempo.
–Tú verás.
–Lo estoy pensando, lo estoy pensando. Hoy tengo que contestar.
–Pues... no sé.
–Yo tampoco.

28/10/13

Voces de la literatura de hoy

Queridos amigos, esta semana participaré en el ciclo Voces de la literatura de hoy. Es un ciclo que coordina desde hace unos años el profesor de literatura y crítico literario José María Pozuelo Yvancos. He asistido como público desde un principio y allí he tenido la ocasión de disfrutar y aprender escuchando a escritores como Isaac Rosa o Ricardo Menéndez Salmón, entre otros muchos. Jamás me podía imaginar estar allí del otro lado, como escritor invitado. Por eso me hace tanta ilusión participar en el ciclo y hablar de por qué escribo, cómo escribo, qué escribo y esas cosas. Hablar de "mi obra literaria", como si yo tuviera de eso. Me siento un poco pipiolo en medio de escritores que sí que tienen una larga trayectoria. Este año, además, estoy entre dos grandes escritoras, como Clara Sánchez y Clara Usón. Voy a poner el toque oscuro entre tanta claridad. O la yema entre tanta clara. Veremos a ver cómo sale la tortilla. En cualquier caso, invitados estáis.





Presente continuo 8

VIERNES 18
Lugares extraños.
Despiertas en Valencia del Rey, Venezuela. Llegaste hace dos días para participar en la FILUC (la Feria Internacional del Libro de la Universidad de Carabobo). A las ocho de la mañana comienza tu seminario sobre las relaciones entre literatura y arte contemporáneo y quieres desayunar temprano. Pero al llegar al hall del hotel te encuentras con una cola que llega casi hasta la puerta. Una convención de Herbalife tiene tomado el Guaparo Inn y no hay manera de entrar al restaurante. Parecen una secta peligrosa, todos con la misma camiseta verde llena de publicidad y con un recipiente en la mano lleno de un mejunje extraño del que no paran de sorber. Dan miedo. Mucho. A lo lejos, D. te hace gestos para que salgas de la cola y te dice que vayas con él y S. a desayunar a un sitio típico cerca del recinto ferial. Allí comes las mejores arepas con carne mechada que has probado en tu vida.

Como no podía ser de otro modo, llegas tarde al seminario. Estás angustiado, pero rápidamente te das cuenta de que llegar a tiempo es algo prácticamente imposible en este país. La cantidad de vehículos por las carreteras hace que sea realmente difícil predecir cuándo puedes llegar a los sitios. En la FILUC te esperan más de treinta personas en la sala y apenas tienes un segundo antes de comenzar. Eso es algo que siempre te ha puesto nervioso, no tener tiempo para preparar las cosas sobre la mesa, para respirar, para hacerte con el lugar. Y aquí, prácticamente sin tiempo para quitarte la chaqueta, te pones a hablar y a presentar el taller. Tardas más de un cuarto de hora en que las palabras se acomoden al entorno y todo comience al fluir. Pero al final sucede. Y todo acaba saliendo incluso mejor de lo que esperabas.

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25/10/13

Presente Continuo 7


VIERNES 11
Los libros de los otros.
Te levantas temprano para escribir, pero no estás lúcido. Rápidamente te das cuenta de que hoy no es día de avanzar, sino más bien de planificar, de repensar, de tomar cierta distancia sobre lo que llevas escrito y ver por dónde seguirás ahora. Sobre la mesa tienes una pila de libros que manejas de vez en cuando para ver cómo los demás encuentran soluciones a problemas que a ti también te surgen. A veces los abres como el mecánico que levanta el capó de un coche, para ver el engranaje: para comprender cómo logra Auster pasar de una historia a otra, cómo mantiene la tensión de la prosa Gonçalo Tavares, cómo trata los tiempos Menéndez Salmón, cómo organiza la novela Patricio Pron…  Los lees con ojos de escritor, para saber cómo los escritores que admiras hacen funcionar una obra. Escribir, piensas, es también leer de ese modo, analizar, desmontar, examinar los libros de los demás. Con esa técnica, incluso te sirven las malas novelas. De hecho, casi más que las buenas, porque muchas veces los libros malos dejan al aire las costuras y se les ve el esqueleto. En ocasiones, la mala narrativa es buena como herramienta de trabajo. Te muestra “cómo no hacer las cosas”.

Cuando comienza a anochecer, sales a correr con J. Es la primera vez que corres con alguien. Y todo es distinto. Aunque apenas puedes hablar, la sensación de ir acompañado, de poder escuchar al otro, o incluso de poder proferir algo con la respiración entrecortada, hace que te olvides de lo que cuesta mover un cuerpo como el tuyo. Un cuerpo grande y pesado que se clava en el suelo a cada salto. No estás hecho para el deporte. Aun así, hoy has batido tu propia marca. Ochocientas cincuenta calorías en una sesión. Luego, el sudor no remite hasta bien entrada la noche. Y casi no puedes dormir de la excitación. Incluso piensas en levantarte a media noche para seguir corriendo.

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13/10/13

Presente Continuo 6


VIERNES 4
Autobiografía y ficción.
En la Biblioteca Eugenio Trías, el antiguo zoológico del Retiro, te hacen una entrevista para un programa de libros. Estás nervioso. Mueves las manos constantemente. No sabes cómo quedará eso en cámara, pero seguramente no bien del todo. Siempre te ocurre igual cuando estás frente a un público o frente a una cámara –siempre que te sientes mirado–: te mueves sin cesar. Te aprieta la ropa, la camisa, los pantalones, los zapatos…, te aprieta incluso la piel. Es como si los ojos de los demás te oprimieran y tuvieras que moverte sin cesar para poder sobrellevarlo.

Quisieras evitarlo, pero no puedes. Nunca. Tampoco después, por la tarde, cuando dialogas con Javier Gutiérrez en la Fnac de Castellana sobre Un buen chico y la relación entre autobiografía y ficción. Habláis acerca de las cosas que acaban en los libros y que parten de la realidad. Habláis de sexo, alcohol, drogas, música, amor y amistad. Y dices que hay novelas donde lo biográfico está tan presente que cuando conoces al autor ya no puedes quitarte su voz de la cabeza. Eso pasa con los libros de Javier, pero pasa también con los tuyos. No sabes escribir si no es desde la experiencia. Aunque luego la modifiques y la enriquezcas. Pero siempre hay algo de la realidad. Al menos eso pasa en lo que escribes. Y por eso a veces es arriesgado. Porque te expones. Casi tanto como en este diario. Casi tanto como al decir que, después, por la noche, también hubo alguna cosa de la que antes habíais hablado. Sexo, alcohol, drogas, música, amor y amistad. Siempre hay algo de eso. De un modo u otro.

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7/10/13

Presente Continuo 5


VIERNES 27
Espacios de la cultura.
Se abre un espacio cultural en Murcia. Espacio pático. Vas a la inauguración. No puede haber más gente. Deseas que todo vaya bien. Es un acto de heroísmo, abrir un espacio así ahora. Pero no queda otro remedio. Ya no es posible confiar en el Estado. Es tiempo de arriesgarse. Y hay que aplaudir a los que lo hacen.

Después, con R., ves Las brujas de Zugarramurdi. Hay bastantes espectadores, sobre todo para ser una película española. No es tan mala como las últimas de Álex de la Iglesia. Se puede aguantar. Lo mejor, sin duda, el ambiente en el cine. Hacía tiempo que no ibas al Rex. Ahora hay más espacio entre las butacas. Tus rodillas lo agradecen.


SÁBADO 28
Tesis que sí. El derbi.
Te levantas temprano y te encierras a acabar de leer la tesis que tienes que evaluar el lunes. Es una gran tesis, de las mejores que has leído. Aprendes y disfrutas. Pero llevas ya varios días metido en ella. Estar en tribunales de tesis no está remunerado, quita mucho tiempo, hipotecas prácticamente una semana –o más–, pero es una de las funciones principales de un profesor de universidad. Por eso te alegra encontrar por fin una tesis que merece la pena. Es el resultado de varios años de trabajo. Una cosa seria. No comprendes que haya gente que tome estas cosas a la ligera.

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2/10/13

Diario Presente Continuo (Blog)

Queridos amigos, al final he decidido crear un blog para postear allí todas las entradas de Presente continuo, esa especie de diario que he comenzado a publicar en La Opinión de Murcia todos los domingos. Cada vez que suba allí un texto, dejaré un link aquí. De esa manera, los dos blogs quedan conectados, porque en el fondo, son la misma cosa, la memoria de un tiempo que se nos está escapando por momentos.

Quería que la dirección fuese "presentecontinuo", pero estaba cogida, así que decidí ponerle "diariopresentecontinuo.blogspot.com".

Aquí va un extracto de la última entrada y el link para seguir leyéndola allí:


VIERNES 20
Hablar en público. Madrid te mata.
Conversación en la Fnac de Castellana sobre Intento de escapada y la literatura de ideas con Jesús Marchamalo. Algunos amigos asisten. También otros a los que no conoces –esos son los menos–. Marchamalo está espléndido. Tú, como siempre que hablas en público, algo titubeante y no demasiado lúcido –prefieres escribir a hablar, no es ninguna novedad–. Por momentos te parece que estás en un programa de radio. El tono de la voz de Marchamalo y sus preguntas te transportan inmediatamente a un estudio con micrófonos. Al final parece que al público le gusta lo que decís y todos quedan contentos.

Vuelves a hacerte la misma pregunta de siempre. Cuando sientes que lo has hecho solo regular, no sabes si los demás mienten para consolarte y no hacer más daño a tu retórica pobre o si realmente piensan que has estado bien. Quizá ocurre que ya no eres capaz de apreciar nada de lo que haces porque todo te parece un fracaso. Un fracaso sobre lo que imaginas que podrías haber hecho.

Minutos antes de la charla, M. te hace una entrevista sobre lo que piensas de la literatura española dentro de treinta años. “¿Qué escritor español ganará el Nobel en 2050?” Isaac Rosa, respondes sin pestañear. Te sale espontáneamente. Luego lo piensas y quizá sea porque la noche anterior has estado escribiendo hasta la madrugada sobre su última novela y estás convencido de que, obra tras obra, va construyendo un edificio narrativo sólido y coherente.

En los últimos meses, has conocido a escritores que habías leído y cuya obra admirabas. Muchos de ellos se han convertido en grandes amigos con quienes has compartido ya momentos inolvidables. Uno de esos sucede esta noche. Estáis en un bar de Madrid y de repente alguien te pide que te apartes un poco para poder pasar al interior. Te das la vuelta y es el Príncipe Felipe, que viene con Letizia, disfrazado de persona normal. Miras lo que estás bebiendo y piensas inmediatamente que el alcohol que sirven en ese bar es bueno. Después, tus amigos te corroboran que sí es él, que no es una alucinación. Se monta enseguida un revuelo y la monarquía centra todas las conversaciones. Tú no te emocionas demasiado. Lo ves con absoluta normalidad. No eres nada mitómano. Pero comprendes la excepcionalidad de la situación. Al salir del bar, un amigo escritor se hace una foto con él. Después, llegan más escritores y la noche se alarga algo más. Tú, sin embargo, estás demasiado cansado y te vuelves al hotel con L. antes de lo habitual. La pizza calzone se te cae por el camino. Madrid te mata.

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http://diariopresentecontinuo.blogspot.com.es/2013/09/20-26-septiembre.html

1/10/13

Breve comentario sobre BB

Y ahora es cuando me pegáis todos: gran final, sí; gran serie, sí. Breaking Bad ha sido magnífica, de las mejores. Ha trabajado el componente ético a un nivel sólo comparable a Los Soprano (que en realidad es su verdadero precedente, al menos en la idea del héroe y el modo de tratar con el crimen). Pero creo que juega en una liga diferente a The Wire o Lost (por mucho que con la segunda no sea posible comparación por temática). La complejidad narrativa de éstas (cada una en su raza) tardará mucho en volver a repetirse. Tenían una pretensión de totalidad (una ciudad, una isla –unas vidas–: una comunidad) que no tiene Breaking Bad, mucho más simple, lineal y fácil. Aun así, he disfrutado como un crío con Walter White. Hay capítulos gloriosos. Y una problemática ética que es lo que verdaderamente queda abierto para siempre en nuestras mentes. Larga vida a Vince Gilligan.