5/11/13

Presente continuo 9

VIERNES 25
Maleta
Te despiertas cansado y con algo de jet-lag. Enseguida tocan al timbre: ha llegado la maleta que te habían extraviado. La abres para comprobar que está todo. Y enseguida adviertes el tremendo olor. Está todo, en efecto. Pero todo está empapado de ron. Una de las botellas, afortunadamente la más barata, no estaba bien cerrada y se ha derramado sobre la ropa. El olor te conduce a la hacienda Santa Teresa, aquel lugar en el que incluso las paredes olían a ron. Es como la magdalena de Proust, pero en versión etílica. El olor se te mete dentro, y el recuerdo se convierte en algo corporal. Es más que una evocación. Se trata de una sensación. Piensas que cada vez que abras el ron, cada vez que lo huelas, volverás a estar en Venezuela. A veces un olor condensa toda una experiencia. Y por alguna razón, la mañana que pasaste en la hacienda Santa Teresa, rodeado de amigos a los que ya echas de menos, se ha transformado en una imagen recurrente.

En la maleta está el chándal, el famoso chándal del equipo nacional que tú creías que era el chándal chavista y que te hacía tanta ilusión comprar. Es lo único que se ha salvado del ron. Ese chándal es paranormal. Pronto lo comprobarás.

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1 comentario:

Anónimo dijo...

...entonces no es la maleta mexicana es la maleta venezolana...jaja, no, si lo digo por alegrarme un poco el día.