19/7/10

Letra a letra

Hay textos que no salen de ninguna manera. Se meten dentro y no hay humano que los pueda sacar de ahí. Llevo varias semanas ya con uno de esos escondido en algún lugar de mi sistema nervioso. Anoche comencé a extraerlo, pero intuyo que el proceso será lento. Me lo estoy quitando con pinzas, letra a letra, signo a signo. Luego habrá que reconstruir y esperar a que la herida cicatrice. A este paso, el cuerpo textual no sanará nunca. Por eso, en última instancia, he pensado en vomitar, echarlo todo sin digerir y que sea lo que Dios quiera.

3 comentarios:

Leandro dijo...

Vomitar esas cosas puede resultar mucho más difícil de lo que parece

R dijo...

pero siempre es lo mejor...

Ed. Expunctor dijo...

El vómito es una estrategia-alud cuyos beneficios son indiscutibles.

Hay un poeta que nos invitó al vómito...

Saludos.