29/4/09

Gente seria

Buenos días los pasados en Tenerife. Aunque no me ha dado tiempo a ver la Bienal, he disfrutado mucho con el seminario sobre el silencio, incluso en mi conferencia, en la que me he sentido bastante cómodo (será porque, por primera vez en mucho tiempo, he sabido recortar a tiempo para que no me pille el toro).

He reecontrado amigos, como Fernando Castro, Javier Fuentes, Justo Pastor o Fernando Sinaga, y he conocido a gente tremendamente interesante, entre ellos a dos profesores a los que sigo desde hace tiempo: José Manuel Cuesta Abad y Amador Vega. Gente seria y admirable que constituye un modelo a seguir para cualquier intelectual que se precie.

27/4/09

Sos

Casi más por milagro que por otra cosa, consigo sobrevivir al fin de semana. De nuevo se me juntan dos eventos, y los dos importantes. Por un lado, me tocó formar parte del proceso de selección de los comisarios de la próxima Manifesta. Entrevistas y reuniones, con sus correspondientes cenas, que me dejaron exhausto. Y, por el otro, también tenía que estar, y sobre todo quería estar, en la acción de literatura del Año SOS. La verdad que es, si lo primero fue un pestiño considerable, lo segundo fue toda una experiencia. Disfruté como un niño con las charlas y mesas redondas. Y me pareció fascinante la sesión de vj y lectura que hicieron Agustín Fernández Mallo y Eloy Fernández Porta (Fdez & Fdez). Un día con más tiempo le dedicaré un post. Como digo, me encantó la acción. Tanto los editores como los escritores (poetas y narradores) estuvieron sembrados. Y, además, ganan todos en las distancias cortas.

Lo único que ocurre es que yo cada vez doy menos de mí. En tres días no he llegado a dormir más de cinco horas en total. Y mañana, en Tenerife, sin solución de continuidad me toca parlamentar sobre el silencio en un curso que se organiza en la Bienal. Todavía no tengo claro qué voy a decir, o si lo voy a decir, o si será necesario decirlo.

25/4/09

Nocilla Library

Entre hoy y mañana (25 y 26), en la terraza del Centro Párraga, va a tener lugar un encuentro de literatura dentro de las actividades del Año SOS 4.8.

Aquí os dejo el programa de las tertulias. La cosa promete.

Cafés-Tertulia:

17.30h ~ 19.30h_ Sostenibilidad editorial. Con la presencia de los editores de Candaya, Páginas de Espuma, Salto de página, Tres fronteras y Nausícaä.

20h ~ 21.30h_ Nuevas escrituras en España. En esta mesa participarán los escritores Agustín Fernández Mallo, Elvira Navarro, Javier Moreno y Eloy Fernández Porta.

21.30h ~ 23h Proyección de las películas: Café con Shandy (entrevista con Vila-Matas) y Bolaño cercano

23.30h ~ 00.30 h_ Literaturas de noche. Lectura de Mercedes Abad.

00.30h~ 01.30 h. Escritores y VJ’s. Sesión de VJ de Afterpop (Fdez. & Fdez.)

01.30-03.00 h. Sesión Ocio DJs. Centro párraga.

01.30-03.00 h.Cuentos de madrugada. Sesión de cuenta cuentos nocturnos.

DOMINGO 26:

12.00h ~ 14h_ Cuando la poesía se sostiene. Juan de Dios García, Carlos Pardo, Diego Sánchez, José Daniel Espejo.

17h ~ 18h_ Desde Murcia con tesón. ¿Escrituras insostenibles? (Escritura en la Región de Murcia) Manuel Moyano, Jerónimo Tristante, Rafael Balanzá, Remedios Perni.

Más información del evento aquí

22/4/09

Fascinación

Aunque soy del Real Murcia hasta la médula y tengo mucha más simpatía por el Madrid que por el Barça, lo que estamos viendo en la liga este año creo que va mucho más allá de rivalidades. Cualquier aficionado al fútbol debe quitarse el sombrero ante el juego que está desarrollando el equipo de Guardiola. Lo de esta noche contra el Sevilla ya ha sido apoteósico. El Sevilla, un muy buen equipo, parecía el Murcia de Javier Clemente. Este Barça hace que todo parezca fácil, juega como si no le costara trabajo mover el balón. Lo de Iniesta y Xavi es alucinante. Mesi es el mejor del mundo. Pero, por encima de todos, a mí hay un jugador que siempre me ha fascinado de este equipo: Thierry Henri. Creo que la elegancia en el toque de balón está casi a la altura de Zidane. Rápido, estilizado, generoso y un poco autista... Si alguna vez me reencarnase en futbolista, tendría serias dudas entre los dos cracks franceses. Probablemente me quedase con Zidane, pero no lo tendría tan claro. Me sale aquí la vena postestructuralista y francófila. Si me pidieran una alineación para la selección francesa quizá daría estos nombres: Bataille, Lacan, Foucault, Derrida, Barthes, Debord, Baudrillard, Nancy, Zidane, Henri y tendría que decidir entre Deleuze y Platini.

21/4/09

Historia del arte crítica

Comienzo las clases de historia del urbanismo. Apenas tengo un mes para hablar de la ciudad moderna y contemporánea. Me temo que, como siempre, vamos a avanzar poco. Esta mañana, sin ir más lejos, ya nos hemos enzarzado en la primera discusión que nos ha llevado toda la clase.

Hemos debatido en torno a la noción de “historia del arte crítica”, que yo tomaba, más en el término que en la formulación, del libro de Michael Podro (Los historiadores del arte críticos). Al hablar de relación entre el espacio y lo político (que los espacios no son neutros, sino que tienen género, clase, identidad, que responden a deseos, miedos, poderes y saberes), sugería yo la necesidad que tiene el historiador del arte de estar alerta ante su objeto de estudio, ya sea un espacio o una obra de arte. Sobre todo porque las obras de arte (los objetos, los espacios…) no sólo son representaciones catóptricas de lo social, sino que lo crean y lo reproducen, es decir, que no las obras no sólo reflejan una época, sino que la emplazan y contribuyen a la perpetuación de sus estructuras sociales.

Con esa lógica, he comentado que las obras de arte afectan a nuestro presente, pues se encuentran en él. La Venus de Urbino de Tiziano contribuye a la perpetuación y repetición de una serie de relaciones de poder, sumisión y objetualización ante las que el historiador debe posicionarse. Evidentemente, Tiziano no podía sino ser machista, las condiciones de posibilidad de la época no permitían otra cosa. Pero la obra se encuentra ahora en nuestro presente. Es hoy cuando debemos vérnoslas con la obra. Retomando los argumentos de Mieke Bal (en Reading Rembrandt o en Quoting Caravaggio), he abogado por historia del arte "preposterior", que trabaje no de atrás hacia adelante, sino desde el presente al pasado para luego volver de nuevo al presente. Una historia del arte crítica debería entonces trabajar en un doble movimiento, en primer lugar hacia la elucidación de las condiciones primarias de producción y recepción de la obra (sabiendo que nunca hay posibilidad de llegar a mítico “origen”), y en segundo lugar hacia el posicionamiento crítico desde el presente.

Esto nos ha conducido a un debate sobre el estatus de la obra de arte en el presente y en sus espacios. Los museos son lugares peligrosos: están llenos de violaciones, masacres, relaciones de exclusión y dominación. Llevamos allí a los niños como si no ocurriese nada, como si se tratase de un lugar lleno de cosas muertas que ya no nos afectan. Pero esas cosas “crean” realidad, contribuyen a la producción y reproducción de un imaginario. Por eso es necesario que el historiador del arte incorpore una dimensión crítica en su trabajo. Y que la haga explícita. Y es que, por mucho que quiera, su posición nunca puede ser neutral. Está repleta de vicios, prejuicios, filtros y tradiciones historiográficas que lo alejan de una ficticia “aproximación a la cosa misma”. No hay aquí tal “cosa misma”. Ni tampoco existe la posibilidad de una desubjetivización.

El historiador del arte, el que escribe, el que conserva, el que identifica, es, antes que cualquier otra cosa, un individuo. Un individuo con sus miedos y deseos, un sujeto que no puede ocultarse tras el rol que ocupa. Por eso una historia del arte crítica es también, indefectiblemente, una historia del arte profundamente subjetiva, “apasionada y política” (como la crítica en el sentido por Baudelaire).

La discusión sobre esto, como no podía ser de otro modo, nos ha llevado toda la mañana. Así, desde luego, vamos a avanzar lo justo.

19/4/09

Revisar

Leo que anoche también Fernando Castro se acercó a ver Gran Torino, y que, como a mí, le pareció una obra maestra. Realmente impresionante. No logro quitarme el final de la cabeza. Y los diálogos son para tatuárselos en el pecho.

Ahora, mientras espero a que se haga la hora del partido para ir a ver el Murcia, sigo con el libro de Morris y veo como, poco a poco, la cosa va llegando a su fin. Apenas diez páginas me separan del punto y final. Sé que luego la revisión se hace eterna, pero es el trabajo que más me gusta. Darle vueltas a algo que ya está escrito. Los escritores suelen decir que la revisión es el momento más doloroso. A mí me ocurre todo lo contrario. Es como mover los muebles una vez que ya están dentro del salón. Lo jodido es subirlos por las escaleras.

15/4/09

Ulises

Me engancho en un zapping a Eyes Wide Shut. Es de esas películas que no puedo dejar de ver. Me gusta, y me inquieta, cada vez más. Y me siento reconocido en el personaje de Tom Cruise. Me dejo liar de un modo muy semejante. Una cosa me lleva a la otra, y al final, por no decir que no, me las veo en lugares y embolaos de los que me cuesta trabajo salir. Es el paradigma del Ulises moderno. Un gilipollas de cuidado.

14/4/09

Repetición

Buscando una entrada en el blog, me he tenido que remontar al año pasado. Recorrer los posts ha sido como dar un repaso a mi vida. He acabado con los ojos humedecidos. Ha sido una experiencia intensa. Prometo no repetirla.

13/4/09

Textículos

Voy acabando textos a marchas forzadas. En dos días he entregado uno sobre el vacío y el arte contemporáneo y otro sobre la afixia de la vida moderna, los dos para exposiciones de la fundación García Jiménez. Creo que voy a tener que montar una factoría. Esta clase de textos me salen casi como churros. Les tengo tomada la medida y es sólo sentarse y ponerse. Sin embargo, hay otros que no hay manera. El célebre Robert Morris, que se resiste una y otra vez. Parece, de todos modos, que va tomando forma. En una semana preveo tenerlo acabado y descansar de una puñetera vez de una pesadilla que ya comienza a moderse la cola.

11/4/09

Sísifo

Casi me acabo de dar cuenta de que estamos en Semana Santa. No he cortado ni siquiera jueves y viernes. Supongo que esto luego me pasará factura. Las vacaciones son un tiempo de pausa necesario, y cuando no se aprovechan, al final uno se acaba agotando. Pero es que se me vienen encima marrones varios de los que tengo que salir como sea. Es la piedra de Sísifo. Cuando uno cree que ha llegado al final, vuelve rodando hasta abajo y hay que empezar a moverla de nuevo. En fin, habrá que ir acabando las cosas poco a poco, y sobre todo, idear estrategias para que subir la piedra sea más fácil y cueste menos trabajo. Supuestamente esto debería de ser así, ya que la piedra, con el tiempo se tendría que ir desgastando con el rozamiento. Sin embargo, la piedra actúa como una bola de nieve, cada vez es mayor, y cada vez estamos más cansados para subirla de nuevo.

10/4/09

Gestualidad

Me ha tocado esta mañana quedarme en el hospital con un familiar. Para aprovechar al máximo el tiempo me he traído aquí el ordenador y la conexión a Internet. Quería acabar un texto que tengo que entregar esta tarde, pero me temo que la cosa va a ser imposible. La realidad no me permite evadirme del todo. El hombre de la cama de al lado me recuerda demasiado a mi padre. Aunque por lo que se ve tiene hijas, no hay nadie con él. Lo dejaron aquí Miércoles Santo y desde entonces no han venido a visitarlo. No me meto en eso. Cada cual tendrá sus razones. Pero debe ser tremendamente triste encontrarse así de solo. Sobre todo porque está consciente. Demasiado consciente, diría yo.

Sobre la mesita el hombre tiene una pequeña botella de agua con una pajita que me ha recordado a las que bebía mi padre durante los meses de enfermedad. Hace un momento ha pedido agua. Cuando me he acercado y le he arrimado la botella a la boca, he sentido una punzada en la nuca, mil alfileres clavándose en la médula y erizándome todo el cuerpo. Un déjà vu terrible. Un encuentro con lo real condensado en un solo gesto. En el simple movimiento de levantar la mascarilla de oxígeno para que el hombre pudiera beber estaba concentrado toda una historia de sufrimientos de hospital en hospital. Levantar la mascarilla del hombre ha sido como levantar una losa pesada. Demasiados estratos de tiempo, demasiadas horas haciendo lo mismo. Me he dado cuenta entonces de que los gestos no son neutros, que tienen una historia y una memoria, que concentran unos miedos y unos deseos. Cada gesto actúa como marcador de nuestra historia, pone en juego todo nuestro pasado, pero también nuestro horizonte de expectativas.

Un gesto, como una imagen, vale más que mil palabras. O, al menos, condensa más de mil palabras, más de un millar de vivencias. Al final de nuestra vida, en nuestra tumba, mejor que una foto o un nombre y una fecha, habría que trazar un gesto. Quizá el último, el más funesto, el del retorcimiento y la convulsión del cuerpo ante la muerte.

8/4/09

Programa

Mientras me graban para un programa sobre el estado del libro, no se me ocurre otra cosa que abrir el blog y comenzar a escribir. Comenzar a escribir mientras una cámara examina el proceso de escritura. Seré breve. Ya está. Más que breve.

6/4/09

Sí o no

Día cansado, pero productivo. Conozco de nuevo a gente interesante. Y, para variar, me meto en más líos de la cuenta. No sé decir que no. Sin comerlo ni beberlo, me ha salido más trabajo para el año que viene. Me lo monto fatal. Al final siempre acabo cayendo. Tengo que comenzar a mirármelo. Sobre todo porque ese no decir no a veces me lleva a lugares de los que dificilmente puedo salir. Callejones estrechos de los que me las veo negras para escapar. Y cuando la cosa es de trabajo, todavía es pasable. Pero cuando se sale de madre, las consecuencias pueden ser funestas.

Lo he dicho en más de una ocasión, tengo que aprender de Bartleby. I would prefer not to. Pero a veces me entra el mal de Montano, y no puedo parar de decir que sí. Sí a lo que sea. Me entra la pulsión afirmativa y me recuerdo al protagonista de Di que sí, esa horrosa película en la que Jim Carrey, que a todo decía que no, comienza a decir que sí y le cambia la vida. Le cambia para bien, llevándolo por caminos inesperados, sorprendentes y esperanzadores. El poder del sí. Yo estoy a medio camino entre una cosa y la otra. Quisiera decir que no, pero me sale lo contrario. Pero, pensándolo bien, tampoco está tan mal. Si lo digo será porque en el fondo lo deseo. Por decir que sí, como he escrito, a veces me meto en berenjenales de los que me cuesta trabajo salir. Pero otras veces descubro cosas que jamás había imaginado.

Por decir que sí me las he visto tocando el órgano en una iglesia con una escolanía, escribiendo un guión para una película de animación sobre una secta egipcia, componiendo la melodía de un festival de cine, montando una ruta turística en bicicleta por la huerta de Murcia o dando conferencias sobre lo todo lo habido y por haber. Y esto no es ni siquiera significativo de los marrones varios a los que me lleva el sí. Es una parte de lo que puedo contar. De lo otro prefiero no hablar. Y es que digo que sí a todo lo que se me presenta. Me gusta demasiado probar las cosas que me ofrece la vida y el azar. A veces me la pego de bruces. Otras me sale mejor. Pero, qué queréis que os diga, merece la pena el riesgo. Lo cierto, en cualquier caso, es que no me arrepiento de una sola de las experiencias del sí. Volvería a decir que sí a todo. Al final siempre se aprende algo. Eso al menos es lo que me digo, o lo quiero escuchar.

Vivir-entre

Salgo hacia Ámsterdam en un viaje relámpago. Es una ciudad que me fascina, y una vez más el destino me conduce hacia allí. Ahora serán apenas dos días. Dos días intensos de reuniones para elegir la lista de candidatos al comisariado de Manifesta. No tendré tiempo de nada más. Eso sí, sacaré un ratito para visitar a Mieke Bal y acabar definitivamente la redacción de nuestro libro sobre la estéticas migratorias, y también para darle un repaso rápido a Atheneun, la librería con más encanto de la ciudad.

Lo peor de este tipo de viajes es que interrumpen el flujo de trabajo. Llegan siempre, como todos los viajes, cuando uno está más concentrado en lo que hace. Esto es siempre así, se mire por donde se mire. La nueva condición del viaje es la de la interrupción. Tengo que aprender a llevarlo mejor. De lo contrario, corro el peligro de vivir sólo en el "entre-viaje". Y la cosa se irá salvando mientras haya un "entre". Lo peor es que a veces ni siquiera existe ese espacio del intervalo. Y no porque uno esté todo el tiempo viajando, sino porque cuando se regresa uno no acaba de llegar del todo.

2/4/09

Corregidos

Acabo por fin de corregir los exámenes de Arte en el Mundo Contemporáneo. No ha suspendido nadie. Han salido bastante bien, mejor de lo que me esperaba. De todos modos es una experiencia que no soporto. Este año la he demorado tanto como he podido, pero al final tenía que llegar el día. Es algo odioso. Pero supongo que más lo odiarán aquellos que los hacen. Yo lo llevaba bastante mal. Y ahora, de este lado de la barrera, la cosa empeora. Buscar el punto medio, la justicia casi divina es uno de los retos más difíciles que se nos pueden plantear en esta vida. Siempre digo lo mismo, el año que viene buscaré otra vía de calificación. Ya veremos.